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“Ha corrido mucha agua bajo el puente” dice el dicho popular y en el caso de la ANA han pasado 10 años como «el ente rector y la máxima autoridad técnico – normativa del Sistema Nacional de Gestión de Recursos Hídricos». Sabemos que mucha de la crítica a esta institución está centrada en que la Autoridad no ha dejado de ser una dependencia del Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI), siendo esta una de sus principales limitaciones.

Es verdad que mantenerse dentro de esta dependencia y no tener “mayor autonomía” sigue sugiriendo una cierta parcialidad sectorial que va en contra de la supuesta gestión integrada de recursos hídricos que en todos estos años ha venido implementando la ANA. El hecho de que la ANA se quede en el MINAGRI deja ver una autoridad “sin la capacidad y legitimidad para encarar los enormes retos de la gestión multisectorial y por cuencas de un recurso tan complejo en el Perú”[1], más aún cuando tiene que abordar las cuencas en donde existe intervención de los proyectos mineros.

Pero más allá de esta crítica central, lo que queremos abordar en este recorrido es la forma como ha venido otorgando en estos 10 años la ANA los derechos de uso de agua a las empresas mineras.

Es importante recordar que la ANA es la institución encargada de “otorgar, modificar y extinguir, previo estudio técnico, derechos de uso de agua, así como aprobar la implementación, modificación y extinción de servidumbre de uso de agua, a través de los órganos desconcentrados de la Autoridad Nacional”[2]. Esta Autoridad tiene presencia en el país a través de los órganos desconcentrados denominados Autoridades Administrativas del Agua – AAA y las Autoridades Locales del Agua- ALA que son los niveles más cercanos a los territorios de explotación minera y tienen la función de “otorgar permisos de uso de agua de acuerdo a la Ley de Recursos Hídricos y su Reglamento”[3].

Pero ¿cuál es el reglamento que tienen que aplicar la ANA en estas zonas? Haciendo un poco de historia, es importante resaltar que el año 2010 la ANA aprobó el Reglamento de Procedimientos Administrativos para el Otorgamiento de Derechos de Uso de Agua (DUA). Luego, la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), a través de algunos decretos supremos[4] estableció disposiciones con la finalidad de reducir los plazos que deben cumplir los proyectos de inversión privada.

En el año 2014, la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) se pronunció en los medios de comunicación sobre la demora de la ANA para obtener licencias de uso de agua [5]. A los meses, el Congreso de la República aprobó la Ley 30230, estableciendo medidas tributarias y simplificando los procedimientos y permisos para la promoción y dinamización de la inversión en el país, algo que nosotros hemos denominado como el “paquetazo ambiental”. Es decir este cambio se realizó en medio de una campaña agresiva que tenía entre otros objetivos presionar a la ANA para seguir reduciendo los plazos de ejecución de los procedimientos que deben cumplir los proyectos de inversión pública y privada.

En ese marco, el Ministerio de Agricultura aprobó el decreto supremo 023-2014 – MINAGRI, que modificó el Reglamento de la Ley de Recursos Hídricos con el fin de agilizar los procedimientos administrativos de otorgamiento de licencia de uso para el desarrollo de la inversión minera.

En 2015 se aprobó la ley N° 30237 de “promoción de las inversiones para el crecimiento económico y el desarrollo sostenible”, estableciendo la simplificación e integración de permisos y procedimientos, así como medidas de promoción de las inversiones. La ANA en este nuevo contexto tuvo que aprobar su nuevo “reglamento de procedimientos administrativos para el Otorgamiento de Derechos de Uso de Agua y de Autorización de Ejecución de Obras en fuentes Naturales de Agua” en donde se hacen cambios en las instancias administrativas y en los procedimientos administrativos para la entrega de licencias de uso de agua.

Estos cambios en la reglamentación sobre los derechos de uso de agua a empresas mineras muestran una “coalición política en donde una variedad de organizaciones gubernamentales (PCM, Congreso de la República, Ministerio de Agricultura) y privadas (SNMPE) se van poniendo de acuerdo en poner en agenda pública del Estado las modificatorias”[6] sólo tomando en cuenta la preocupación e interés de algunos de los actores que salen beneficiados con estos cambios y flexibilizaciones en la normativa hídrica”.

Mapa de licencias de agua en zonas de sequía. Fuente: Ojo Público. Infografía: La República


Cabe recordar que en la última investigación periodística de Ojo Público[7] se informa que a la fecha existen 1.810 licencias de uso de derechos de agua otorgados a 331 compañías mineras; 248 de las cuales obtuvieron licencias para extraer este recurso a perpetuidad. Por ejemplo, Southern tiene 15 licencias vitalicias (además de 9 autorizaciones temporales), seguido de las empresas Minsur con 6 licencias vitalicias. En tanto, Anglo American, minera que pertenece a una multinacional con sede en Londres, lidera el ranking de autorizaciones temporales con 15 de estas resoluciones. También la segunda compañía con más licencias de agua es la minera Buenaventura (tiene 39 a su nombre), accionista de Yanacocha y que tiene como presidente de directorio a Roque Benavides. Esta es la realidad, a diez años de la ANA: nada que celebrar y mucho por mejorar.











[1] El agua no es el problema, somos nosotros – Opinión | Ojo Público | Las historias que otros no te quieren contar http://ojo-publico.com/407/el-agua-no-es-el-problema-somos-nosotros vía @Ojo_Publico
[2] Ley de Recursos Hídricos, Artículo 15
[3] Reglamento de Organización y funciones de la Autoridad Nacional del Agua.
[4] 054 y 060 -2013 -PCM
[5] Diario Gestión 11-11-2014
[6] Ruth Preciado Jerónimo y Carmen Álvarez Gutiérrez Gobernanza del Agua en Zonas Mineras del Perú http://cooperaccion.org.pe/publicaciones/gobernanza-del-agua-en-zonas-mineras-del-peru-abriendo-el-dialogo/
[7] https://ojo-publico.com/467/sombras-y-vacios-en-el-manejo-del-agua-en-el-peru y https://duenosdelagua.ojo-publico.com/especiales/mapadelagua/





Fuente: http://cooperaccion.org.pe/como-se-decide-quien-tiene-agua-en-el-peru-a-proposito-de-los-10-anos-de-la-autoridad-nacional-del-agua/







Sarah Romero

Un equipo de científicos liderados por Tom Gleeson de la Universidad de Victoria (Canadá) junto a otros investigadores de la Universidad de Texas (EE UU), la Universidad de Calgary (Canadá) y la Universidad de Gotinga (Alemania), han elaborado un mapa mundial de las reservas totales de aguas o acuíferos subterráneos de la Tierra. El estudio ha sido publicado en la revista Nature Geoscience.

Basándose en los datos de las reservas totales de aguas subterráneas de nuestro planeta, con más de 40.000 modelos de agua subterránea y datos de cerca de un millón de cuencas, los expertos han descubierto que menos del 6% de las aguas subterráneas en los dos kilómetros superiores de la masa de la Tierra, nuestra historia hídrica más moderna, es renovable dentro de un curso de la vida humana.

“Esto no se había conocido antes. Ya sabemos que los niveles de agua en las porciones de los acuíferos están cayendo. Estamos usando nuestros recursos de agua subterránea muy rápido, más rápido de lo que están siendo renovados”, explica Gleeson, líder del trabajo.

Este porcentaje tan bajo se debe a la creciente y continua demanda global de agua, que está provocando una sobreexplotación de estos bienes naturales tan necesarios y preciados para el ser humano.

Finalmente, la estimación global de agua subterránea en el mundo es de casi 23 millones de kilómetros cúbicos, de los que 0,35 millones de kilómetros cúbicos tienen menos de 50 años de edad. Los mayores acuíferos se encuentran fundamentalmente en la cuenca del Amazonas, el Congo, Indonesia, América del Norte y Centro América.

Este agua es un recurso más renovable que las que se encuentran a mayor profundidad y son más antiguas pero a causa de su ubicación también son más vulnerables tanto al cambio climático como a la contaminación provocada por el hombre. Gracias a este trabajo, podremos saber cuánta agua se está agotando y cuánta hay, lo que nos llevará a deducir cuánto tiempos queda en el planeta hasta que se acabe este agua.

Fuente: https://www.muyinteresante.es/naturaleza/articulo/un-mapa-mundial-del-agua-en-la-tierra-841447762082
La zona de captación de la represa de Katse, en Lesotho, llega hasta Sudáfrica. Crédito: Campbell Easton/IPS.


JOHANNESBURGO, 29 may 2017 (IPS) - En el marco de la peor sequía del siglo, los sudafricanos inician este martes 30 un proceso de consultas globales para ponerse de acuerdo sobre el valor del agua, como forma de asegurar un uso más igualitario de este recurso finito.

Ministros, funcionarios, representantes de la sociedad civil, de empresas y de organizaciones regionales locales se reunirán fuera de Johannesburgo para comenzar el proceso de consultas de alto nivel llamado “Iniciativa de Valoración del Agua”.

El Grupo de Alto Nivel sobre Agua, convocado por primera vez por el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, y luego por el anterior secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon (2006-2016), está integrado por 11 jefes de Estado y de gobierno y un asesor especial, quienes asumirán el liderazgo necesario “para promocionar una forma integral, inclusiva y colaborativa de desarrollar y gestionar los recursos hídricos y mejorar los servicios de agua y saneamiento”.

El principal objetivo del grupo es garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos, como señala el sexto de los 17 Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS), así como contribuir al logro de las otras metas, que dependen del desarrollo y de la gestión de los recursos hídricos.

Los integrantes del grupo son los gobernantes de Australia, Bangladesh, Holanda, Hungría, Jordania, Mauricio (uno de los presidentes), México (uno de los presidentes), Perú, Senegal, Sudáfrica y Tayikistán.

La consulta sudafricana que se comenzará este martes 30, será la primera de otras que se realizarán en México, Senegal, Tayikistán y Bangladesh, antes de la presentación de la Semana Mundial del Agua en Estocolmo, que se celebrará en agosto.

El secretario ejecutivo de la Asociación Mundial para el Agua (GWP, en inglés), Rudolph Cleveringa, explicó que al ser la primera de una serie de consultas, es de esperar que la reunión en Sudáfrica “fije el tono y el ritmo” del proceso.

“Sudáfrica está extremadamente comprometida con la agenda del agua. Este país pasó de tener una política de agua basada en el apartheid a un enfoque de derechos humanos. Estamos deseosos de ver al país liderar no solo desde la perspectiva de Sudáfrica, sino también de África austral”, acotó Cleveringa.

Al mencionar su participación en el grupo de alto nivel, cuando presentó el presupuesto al parlamento, el 26 de este mes, la ministra de Agua y Saneamiento de Sudáfrica, Nomvula Mokonyane, declaró: “el agua no conoce fronteras y puede ser un catalizador social, de la seguridad y económico, tanto a escala nacional como internacional”.

Al anunciar la reunión de este martes, que organiza su país con la GWP y el Consejo de Ministros de Agua Africanos (Amcow), Mokonyane dijo que la iniciativa “apoyaría a los países para mejorar la creación de empleo a través de inversiones en infraestructura hídrica y en la industrialización”.

En la reunión se presentará el borrador de principios que señala: “explicitar todos los valores del agua le da reconocimiento y voz a dimensiones que fácilmente pueden pasarse por alto. Esto es más que un análisis de coste-beneficio y es necesario tomar decisiones colectivas y compensaciones. Es importante encaminarse hacia soluciones sostenibles que superen las desigualdades y fortalezcan las instituciones y la infraestructura”.

El inicio del proceso se da en un momento en que la provincia de Cabo Occidental fue declarada área de desastre debido a la sequía que redujo el agua en las represas hasta un nivel de crisis. La municipalidad informó que la represa principal estaba en 20,7 por ciento de su capacidad, y que quedaba 10,7 por ciento para el consumo.

Por su parte, la ministra señaló que es la “peor sequía de los últimos 100 años y la más grave de Cabo Occidental en los últimos 104 años”.

“Esta sequía no solo afectó a Sudáfrica, sino al resto del mundo debido al recalentamiento global y al cambio climático”, declaró. Le llevará por lo menos entre dos y tres año a Cabo Occidental recuperarse, añadió.

La jefa de gobierno de Ciudad del Cabo, Patricia de Lille, dijo que la ciudad aumentará los programas de agua de emergencia en los próximos meses con iniciativas como nuevas perforaciones y la posibilidad de desalinización.

También subrayó la necesidad de asociaciones público-privadas. “Debemos innovar y diversificar nuestros mecanismos de financiación, y esos esfuerzos necesitarán de una asociación con el sector privado”, arguyó De Lille.

La municipalidad impuso restricciones de nivel cuatro, uno antes del de emergencia.

La directora general del Proyecto de Excedente de Personas, Herschelle Milford, cuya organización trabaja para colaborar con la reforma agraria, dijo que las autoridades responsabilizaron a la inmigración por la crisis de agua en Ciudad del Cabo.

“Sin embargo, el mayor consumidor de agua es la industria, seguida de la agricultura y luego de los hogares”, precisó. Eso requiere un diálogo sobre cómo compartir el recurso de forma más equitativa entre todos los usuarios.

El agua es mucho más que solo la cuestión de acceso. “La distribución del agua siempre fue un punto a defender en el debate sobre la reforma agraria. No puede haber ninguna transformación graria sin reforma del agua”, subrayó.

Cleveringa indicó que los debates se generaban a partir de diálogos internacionales de muy alto nivel hacia discusiones a escala local. Con ese fin, el borrador de principios ofrece una variedad de perspectivas sobre cómo valorar el agua.

En el diálogo sudafricano participan numerosos ministros, pero también realizarán sus aportes la secretaria ejecutiva de la Comunidad para el Desarrollo de África Austral (SADC), Stergomena Lawrence Tax, y representantes de varias organizaciones como Oyun Sanjaasuren, presidenta de la GWP, y Akinwumi Adesina, presidente del Banco de Desarrollo Africano.

El director de agua de la SADC, Phera Ramoeli, dijo que la valoración del agua era un elemento fundamental de la gestión del recurso, pues permitía implementar “políticas y planificar en todo el ámbito de desarrollo”.

“La región de la SADC tiene 15 cursos de agua compartidos, que representan 70 por ciento de todos los recursos renovables de agua disponibles. Si se gestionan de forma correcta y se financian como corresponde, garantizarán la continua disponibilidad de esos recursos para las actuales y futuras generaciones y para las diversas necesidades y usos que requieran agua”, observó.

El agua está presente en varios puntos de la producción de valor, como en el procesamiento agrícola y de minerales, en la industria farmacéutica, en la generación de energía y hasta en la salud, apuntó.

“Valorar el agua es importante porque garantizará que la gestión del recurso hídrico, el desarrollo, la conservación y el monitoreo reciban un parte apropiada del presupuesto nacional”, añadió Ramoeli.

“Dejamos atrás una forma de valorar el agua solo en función de su interpretación fiscal. No solo la miramos en términos de cuánto cuesta, sino que vamos más allá de ese enfoque utilitario”, explicó Cleveringa.

“Los principios de Bellagio (para implementar iniciativas de desarrollo sostenible) demuestran que hay algo más aparte de ese enfoque y esperamos que estas consultas encaminen la discusión”, acotó.

“El valor del agua se trata básicamente de tomar decisiones”, indicó. Eso requiere “no solo de un enfoque transversal, sino también de toda la sociedad puesta en la valoración del agua”, añadió.

Los diálogos deberán generar un debate abierto sobre los valores del agua, así como conseguir aportes regionales para los principios de Bellagio.

Alrededor de la mitad de las consultas ocurren en ámbitos fuera de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y están encabezadas por el Sur Global.

“Eso fija el tono correcto para su aceptación en múltiples niveles”, sintetizó Cleveringa.

Traducido por Verónica Firme

FUENTE: http://www.ipsnoticias.net/2017/05/valorar-el-agua-mas-alla-del-dinero/





Los suelos funcionales desempeñan un papel clave en la seguridad alimentaria, en concreto en el abastecimiento de agua limpia y en la resiliencia ante las inundaciones y sequías. La infiltración de agua a través del suelo atrapa los contaminantes e impide que estos se filtren en el agua freática.

Para subrayar estas y otras de las capacidades y beneficios que aportan los suelos, los expertos de la FAO han elaborado una infografía que aglutina numerosos datos de interés sobre el importante rol que juegan en la seguridad alimentaria y la protección frente a los efectos adversos del clima.



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 Otra de las funciones del suelo es la captura y almacenamiento de agua, poniéndola a disposición de los cultivos para su absorción; de este modo, reduce al mínimo la superficie de evaporación y maximiza la eficacia y productividad en el uso del agua.

Los suelos sanos con una elevada cantidad de materia orgánica tienen capacidad para almacenar grandes volúmenes de agua. Esto es beneficioso no solo durante las sequías, cuando la humedad de los suelos es crucial para el crecimiento de los cultivos, sino también durante las lluvias intensas porque el suelo reduce las inundaciones y la escorrentía y ralentiza el vertido de agua a los arroyos.

¿Qué es la humedad del suelo?

El contenido de humedad del suelo es la cantidad de agua que hay en el suelo (por peso). La máxima cantidad de agua que un suelo puede retener depende de la textura y estructura del suelo, su contenido de materia orgánica y la profundidad de las raíces. La materia orgánica del suelo puede retener hasta 20 veces su peso en agua.

La relación humedad del suelo – seguridad alimentaria

El agua es la «sangre» de la agricultura. Una adecuada gestión de la humedad del suelo es clave para la producción sostenible de alimentos.

Por otro lado, inhibir la capacidad de un suelo de aceptar, retener, liberar y transmitir agua reduce su productividad



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Durante más de cuarenta años la necesidad de incrementar la disponibilidad de agua para la agricultura por medio de la construcción de represas, canales o costosos sistemas de riego ha dominado la agenda de donantes y agencias de cooperación para el desarrollo. En el caso del Sahel, por ejemplo, siempre se ha asumido que el más severo factor limitante de la productividad agrícola es el agua, aunque ya a fines de la década de 1990 estudios rigurosos demostraron que, para la mayoría de los cultivos, la principal limitación es la falta de nutrientes y no el agua.

Pero una gran represa es muy visible, da prestigio y generalmente proporciona beneficios políticos a sus ejecutores. No es mi intención dar a entender que los sistemas de riego son innecesarios. La mayor parte de nuestras civilizaciones, instituciones y sistemas políticos surgieron mucho tiempo atrás en áreas bajo riego. Pero no hay suficiente agua para aumentar más las áreas irrigadas.

¿Cuáles son las alternativas? La cantidad de agua almacenada en los 60 centímetros superiores de una hectárea de suelo saludable es suficiente para llenar una piscina olímpica.

Entonces, ¿por qué no tratamos de incrementar la captura y almacenamiento de agua en el suelo, en lugar de pensar solamente en el riego?

Volvamos al Sahel: la vegetación nativa de la sabana, que crece en suelos muy arenosos y recibe de 300 a 400 mm de lluvia al año, puede producir 20 toneladas de biomasa anualmente.
Bajo las mismas condiciones, un campo cultivado con mijo y caupí produce en promedio solamente la décima parte. Un suelo con vegetación natural puede infiltrar 443 mm de agua de lluvia en una hora; literalmente, puede “tragarse” una tormenta. En ese tiempo, un suelo cultivado no puede infiltrar más de 30 mm por hora.

Esta constatación nos lleva al menos a dos conclusiones. Primero, que la naturaleza ha encontrado una manera de producir grandes cantidades de biomasa en climas sumamente secos. Deberíamos aprender de esto y utilizarlo cuando diseñamos sistemas agrícolas para áreas secas. Por ejemplo, tener árboles o arbustos en el sistema puede contribuir a reducir dramáticamente la temperatura superficial del suelo, así como la evaporación.

Segundo, aquellos sistemas de cultivos que producen solamente un décimo de la biomasa que produce la vegetación de la sabana, contribuirán también con un décimo de carbono al suelo, lo que lleva a que este tenga menos materia orgánica y, por tanto, mucho menor capacidad de capturar y almacenar agua.

De modo que restaurar la capacidad del suelo para capturar y almacenar agua es muy conveniente. Y, como sucede con muchas soluciones agroecológicas, el mejoramiento de las condiciones físicas del suelo está relacionado con otros beneficios, como mayor diversidad biológica, un más eficiente ciclo de nutrientes, control de la erosión e incluso mejor uso del agua de riego.

Por: Pablo Tittonell
Grupo de Ecología de Sistemas Agrícolas de la Universidad y Centro de Investigación de Wageningen, Holanda. Miembro del directorio de la Red Africana de Agricultura de Conservación y del punto focal europeo de la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA)
pablo.tittonell@wur.nl

Fuente: Revista LEISA 
Escrito por: Silvano Guerrero y Andrés Verzijl.


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Grandes proyectos hidráulicos que tienen como objetivo capturar y controlar los flujos de agua están ingresando cada vez más a los territorios de las comunidades andinas. Esta es una historia de pastores de la región de Huancavelica, Perú, que se levantaron en defensa de sus humedales locales, pastos y fuentes de agua. Después de más de una década de protestas, construcción de alianzas y negociaciones, han logrado consolidarse como el actor decisivo en la gobernanza interregional del agua.

La meseta de Castrovirreyna está localizada en un contexto de puna, lagos, humedales y pastizales en la región Huancavelica y comprende las cabeceras de media docena de cuencas. El lago Chocloccocha es el más grande y emblemático, está a 4 500 metros sobre el nivel del mar y es la fuente del río Pampas.

Durante siglos los pastores seminómades han utilizado la meseta para el pastoreo de camélidos y ovinos. Actualmente 1 500 familias habitan el área que alberga una población pecuaria de más de 200 000 cabezas, conformada por alpacas, llamas y ovejas. Los bofedales o humedales de altura son cruciales para el pastoreo de las alpacas, particularmente en la estación seca, de mayo a noviembre.

Fuente de conflicto: prejuicios sobre los bofedales

Los bofedales son humedales de altura con contenido de turba saturada de agua y vegetación. Estos ecosistemas frágiles son sensibles a las variaciones en la calidad y cantidad de agua que viene con los cambios climáticos, la intervención humana (como la minería) o la composición del rebaño. Existen dos prejuicios sobre los ambientes de bofedales. Primero, el prejuicio económico, que considera que estos humedales son eriales no aptos para la agricultura y, por lo tanto, son vistos como un obstáculo al progreso, así que se propone que es mejor secarlos o degradarlos para instalar otras actividades económicas como la irrigación comercial. Segundo, el prejuicio conservacionista, según el cual los humedales son paisajes naturales y originarios, donde la actividad humana es descrita como una amenaza externa.

Estos conceptos erróneos pasan por alto que muchos bofedales han sido provocados por el hombre y mantenidos cuidadosamente por las comunidades de pastores en todos los Andes. Como sistemas locales de propiedad común, los bofedales de la comunidad son vitales para la subsistencia de los pastores y la prosperidad económica. Pero también son de trascendencia regional (cuenca) y universal (clima) debido a su capacidad para capturar y almacenar lluvias, deshielos de los glaciares y carbono.

En los años 1950 se construyó una represa para elevar el nivel del agua del lago Chocloccocha y desviar 150 millones de m3 de agua de la cuenca del Pampas a la cuenca adyacente del Tambo-Ica con propósitos de riego comercial en la región Ica.

La infraestructura sumergió al pueblo de Choclococha e interfirió con los desplazamientos habituales de los rebaños. El canal de desviación no resultó ser solo una barrera para el movimiento del rebaño, también impidió la escorrentía hacia los bofedales. El canal ha degradado el ambiente, causado decenas de muertes de personas y cientos de muertes de animales. Nunca se proporcionó indemnización alguna.

En 1990 el gobierno peruano creó el Proyecto Especial Tambo Ccaracocha (PETACC), un proyecto del Instituto Nacional de Desarrollo, con el mandato de rehabilitar las obras hidráulicas en la cuenca del Pampas y estudiar nuevas alternativas para transferir agua a la cuenca Tambo-Ica. La violencia política limitó el accionar durante una década y, en 2003, la responsabilidad administrativa del PETACC fue transferida a Ica, sede del sector agroexportador más grande del país. La perspectiva de nuevas transferencias de agua tenía preocupados a los pastores. Ocurrieron varios altercados con los ingenieros del PETACC, que acusaron de terrorismo a los dirigentes de los pastores.

En julio de 2006, el gobierno peruano emitió un decreto para captar 50 millones de m3 de agua adicionales de territorios comunales de Huancavelica y destinarlos a Ica a través de un canal específico, denominado Dren Interceptor de Ingahuasi. Este canal de 73 km debería capturar todos los manantiales, arroyos y filtraciones del valle de Ccarhancho, para transportar esa agua al Lago Choclococha, donde la represa existente tendría que ser elevada. Esto destruiría cientos de hectáreas de humedales comunales, en una clara manifestación de que sigue sin tomarse en cuenta que las comunidades de Huancavelica dependen de esta tierra y agua.

Acción comunal


El decreto y el dren interceptor indignaron a la sociedad civil e instituciones públicas de Huancavelica y, sobre todo, a las comunidades directamente afectadas: Ccarhuancho, Chocloccocha, Santa Inés y Pilpichaca. Las comunidades tomaron medidas para defender sus humedales, demandar participación en las decisiones sobre obras hidráulicas dentro de sus territorios y exigir una indemnización por daños y perjuicios pasados.

Los pastores de Ccarhuancho organizaron una reunión pública en septiembre de 2006 que marcó el inicio de una década de conflicto interregional. Unas 500 personas de cuatro comunidades estuvieron presentes, así como una considerable delegación del Gobierno Regional de Huancavelica y ONG nacionales e internacionales. Muchos de los participantes en la reunión estaban afiliados a la Mesa Técnica de Gestión del Agua de Huancavelica (MEGAH), una plataforma de actores creada unos meses antes para proteger los derechos de los usuarios de agua de Huancavelica.

MEGAH fue una iniciativa de profesionales huancavelicanos creada como respuesta al surgimiento de nuevas amenazas a los derechos de agua de la comunidad local. Incluye representantes de las áreas de agricultura, salud, y medio ambiente del Gobierno Regional de Huancavelica, así como representantes de organismos del gobierno nacional, ONG nacionales y organizaciones internacionales de desarrollo. La defensa de los humedales de las comunidades se convirtió en el caso emblemático de la MEGAH. Los dirigentes de Ccarhuancho encabezaron la movilización de las comunidades e insistieron en ser miembros plenos de la plataforma de partes interesadas.

Una victoria moral

Un mes después de la reunión de Ccarhuancho, MEGAH organizó un foro sobre agua para analizar el conflicto. Participaron en el evento expertos en agua y se invitó también a activistas en derechos humanos, los que se convirtieron en aliados estratégicos de las comunidades. Después de un año de acercamientos a los gobiernos regionales de Huancavelica e Ica, así como a los ministerios nacionales, y después de muchas negociaciones y protestas sociales dirigidas hacia Ica, PETACC y al presidente regional de Huancavelica, las comunidades presentaron su caso ante el Tribunal Latinoamericano del Agua. Contaron con el apoyo legal, logístico y financiero de ONG y redes globales de justicia hídrica, pero el desarrollo del caso, la investigación histórica y la actividad para conseguir fondos de respaldo de emergencia fueron conducidos por la comunidad de Ccarhuancho y sus dirigentes.

En octubre del 2007, el Tribunal Latinoamericano del Agua falló a favor de los derechos de agua de las comunidades: PETACC tuvo que parar el dren de Ingahuasi en espera de una evaluación de impacto ambiental y de compensación por daños y perjuicios. Por otra parte, las leyes que otorgaron al gobierno regional de Ica el control del PETACC y de la reserva de agua tuvieron que ser revisadas.

A pesar de su carácter ético y de que su veredicto no es vinculante, el Tribunal consolidó la posición de las comunidades a ojos de aliados y adversarios, lo cual fue considerado una gran victoria moral. Siguió un período de diálogo entre las comunidades, PETACC y otras partes interesadas. Representantes de agencias de los gobiernos de Ica y Huancavelica, ONG y las asociaciones de usuarios de agua de Ica participaron en la mesa.

El principal punto de agenda fue el de un programa de indemnización por los daños causados por la represa y el canal. Los actores relevantes de Ica intentaron negociar paralelamente el dren interceptor de Ingahuasi al mismo tiempo, pero las comunidades exigieron poner en primer lugar el tema del programa de indemnización. Siempre hubo un problema de confianza entre las diferentes partes, pero la comunicación constructiva y la participación de las comunidades fueron positivas. Lo importante es que las comunidades fueron capaces de reiterar sus demandas: seguridad hídrica y un rol activo en la toma de decisiones relacionadas con el agua.

Desafíos continuos

El proceso tuvo un desarrollo lleno de fricciones. MEGAH comenzó a perder influencia cuando empezó una nueva administración regional y surgió en el 2009 una nueva plataforma de partes interesadas, el Grupo Técnico Regional del Agua de Huancavelica (GTRAH). Una evaluación de impacto ambiental del dren interceptor de Ingahuasi fue rechazada, porque ni el gobierno de Huancavelica ni las comunidades habían sido consultadas y no se había aprobado o aplicado un programa de indemnización. Además, no se habían abordado los temas fundamentales del involucramiento de las comunidades en la toma de decisiones y sus derechos al agua.

En 2011 el conflicto en marcha condujo a la pérdida de un préstamo del Banco Mundial de ocho millones de dólares. El préstamo era parte de un proyecto de modernización para analizar, administrar y mejorar la gestión del agua en la cuenca del Tambo-Ica y el área de transferencia intercuencas de
agua de las cabeceras del Pampas.

El recientemente electo presidente regional de Huancavelica se negó a aprobar el préstamo sin la aprobación de la comunidad. Y las comunidades insistieron en que sin la especificación de cómo se asignaría este dinero, era seguro que serían impactadas de manera negativa. Sin embargo, el sector de riego de Ica fue incorporado en el proyecto de modernización, aunque oficialmente solo para centrarse en la cuenca del Tambo-Ica. El futuro de la gestión del agua en la cabecera del Pampas es aún incierto.

Hacia la justicia hídrica

2015 marcó el inicio de nuevas administraciones regionales. De manera similar a las anteriores promesas electorales, el nuevo gobernador de Ica anunció que iba a hacer el dren interceptor de Ingahuasi y otra vez el gobernador de Huancavelica se sintió tentado a negociar un acuerdo. Una vez más, las comunidades están respondiendo. Mientras se mantenga la propuesta para que toda el agua de la cabecera del Pampas sea destinada a Ica, y ni una sola gota o dólar de inversión útil sea asignada a los pastores locales, las comunidades seguirán luchando.

La participación activa y constante de Ccarhuancho y las comunidades en el conflicto ha demostrado ser un factor crucial de éxito. Mientras que los políticos regionales, funcionarios públicos y jefes de personal del PETACC cambian a un ritmo rápido, los dirigentes de la comunidad sobresalen como los verdaderos expertos en el conflicto. Por otra parte, los alcaldes se sienten limitados por los vínculos con el gobierno y los líderes de la comunidad poseen un espacio mayor de maniobra.

En marzo de 2015 las comunidades de Ccarhuancho, Choclococha, Pilpichaca y Santa Inés negaron al PETACC el acceso a su territorio para realizar el mantenimiento. Además, los dirigentes comunales notificaron a las autoridades de ambas regiones que la agitación social era inminente. Con la situación de escalada en otras comunidades aguas abajo, los dirigentes comunitarios y políticos regionales han sido llamados a la oficina del Primer Ministro para resolver el asunto de una vez por todas. Versiones recibidas desde el interior de todas las áreas del gobierno, inclusive de Ica, sugieren que el dren interceptor de Ingahuasi tendrá que ser cancelado para siempre.




Silvano Guerrero
Miembro de la comunidad de Ccarhuancho. Desde 2015 ha venido trabajando con CEPES en aspectos sociales de manejo de cuencas en las cuencas de Tambo-Ica, Pampas y Cachi.
silvano.querrero.guispe@gmail.com

Andrés Verzijl
Candidato al doctorado en el Grupo de Gestión de Recursos Hídricos de la Universidad de Wageningen. Trabaja con la comunidad de Ccarhuancho y la lucha del agua en las cabeceras del Pampas.
andres.verzijl@gmail.com

Fuente Original: Revista Leisa



MESA REDONDA :Construyendo el futuro del agua de riego en el Perú


Publicado en la edición Nº 159 de LRA
Artículo escrito por La Revista Agraria para la edición Nº 159

La reciente promulgación de la Ley 30157, Ley de Organizaciones de Usuarios de Agua, ha provocado diversas reacciones, a favor y en contra, dentro de las mismas juntas de usuarios. Dirigentes de la Junta Nacional de Usuarios han expresado que la ley permitirá una mayor transparencia y legitimidad de las organizaciones de regantes. Sin embargo, varias juntas regionales han criticado que haya sido aprobada en el pleno del Congreso, sin ser debatida en la Comisión Agraria o consultada con las juntas y comités. También critican que no respete las funciones legales e históricas de las organizaciones de regantes.

En medio de esta coyuntura, el objetivo crucial continúa siendo el mismo: garantizar el adecuado y democrático manejo del agua de riego en el Perú, no solo por razones ambientales y porque la actividad agropecuaria es estratégica en el desarrollo social del país, sino también porque una buena gestión del agua permitirá prevenir y resolver los conflictos por el acceso a este recurso natural y por su uso, conflictos que en los últimos años se han agudizado. LRA realizó una mesa redonda en la que participaron cuatro reconocidos especialistas en recursos hídricos y ambientales: Jan Hendriks, consultor independiente holandés, con más de veinte años trabajando el tema en el Perú; Víctor Guevara Floríndez, abogado, secretario técnico de AquaFondo(1), experto en gobernanza socioambiental; Guido Bocchio Carbajal, abogado, que trabaja en el sector privado minero y es profesor universitario en la Maestría de Recursos Hídricos en la Universidad Nacional Agraria La Molina; y Laureano del Castillo Pinto, abogado, director ejecutivo del Centro Peruano de Estudios Sociales (Cepes).

LRA: ¿Cómo debe administrarse el agua de riego en el Perú? ¿Qué opinan de la reciente ley que regula el funcionamiento de las juntas de usuarios? ¿Tienen la institucionalidad suficiente para realizar un manejo armónico del agua de riego?


Guido Bocchio: El tema de los usuarios es importante en el Perú, pues son quienes tienen el derecho de aprovechar un recurso natural que es patrimonio de la nación. Sin embargo, en la medida en que son los usuarios informales los que, en su mayoría, hacen uso del agua, es por ahí por donde se escapa gran parte de nuestros recursos hídricos. Esa falta de control no permite un buen manejo integrado de estos. El 80% de los usuarios agrarios no cuentan con una regulación y, asimismo, la minería informal también usa el agua sin ningún control, a vista y paciencia de las autoridades. Ese régimen de informalidad de los usuarios es una de las causas del fracaso del sistema; mientras persista, no podemos pretender que nuestras regulaciones sean aplicables y exitosas. Hay que buscar un mecanismo para pasar a la formalidad. La normativa que se ha planteado no es apropiada, pues está pensada en los usuarios formales y deja aparte a todos los informales. Además, no ofrece un mecanismo para lograr la formalidad.

Víctor Guevara: Dos tareas son importantes para la conservación y la gestión del agua: proporcionar incentivos para que los usuarios se adecuen a los estándares aprobados, y supervisar, fiscalizar y sancionar los incumplimientos. Son tareas para la ANA y el OEFA(2), pero aún no se ha alcanzado una adecuada articulación entre sus distintas funciones y competencias, lo que impide un trabajo más coordinado. Todavía está pendiente un mayor desarrollo de incentivos que permitan superar el incumplimiento de los estándares establecidos. Por ejemplo, hay propuestas para formalizar a los mineros informales, dándoles un valor o un plus. En este plus que se les paga hay un incentivo para que puedan formalizarse y cumplir estándares sociales y ambientales adecuados.

Jan Hendriks: De 2009 data la actual Ley de Recursos Hídricos, que contiene conceptos bastante novedosos, aunque algunos, en la práctica, son bastante difíciles de implementar. Desde la ANA se buscan normas para concretarlos; sin embargo, se topan con realidades que no se adecuan a estos nuevos conceptos, o quizá estos no se adecuan a dichas realidades. Entonces se suceden normas que intentar conseguir que la ley y la realidad se acerquen. Los recientes cambios y modificaciones de normas son muy sintomáticos, pues reflejan que el Estado está buscando dar forma a la Ley de Recursos Hídricos, cuya intención es buena, pero en la práctica presenta problemas de aplicación. Por ejemplo, se pretende aplicar un concepto de operador de infraestructura hidráulica en la realidad de la sierra, cuando la operación y mantenimiento de los sistemas son organizados por los comités de regantes, que no tienen mayor vínculo con las juntas de usuarios. Por eso, es un poco hipotético decir que las juntas de usuarios de la sierra tienen que operar, mantener y desarrollar la infraestructura hidráulica, pues en los hechos son los comités quienes se encargan de esa actividad. Entonces, no se sabe cuál es la relación orgánica entre las comisiones de regantes y las juntas de usuarios, y ahí hay un serio problema. Si las organizaciones tienen una estructura formal tan débil, ¿cómo podrán cumplir todas las exigencias? ¿Cuántas de las 120 juntas de usuarios están en condiciones de poder cumplir esta norma y las múltiples que existen? Hasta mediados del año pasado no había ni una sola organización ni proyecto especial que hubiera obtenido el título habilitante de operador de infraestructura hidráulica. ¿Cómo lograr una mayor formalidad cuando los requisitos son casi imposibles de cumplir para la mayor parte de las organizaciones de usuarios?

Laureano del Castillo: ¿Puede haber una única ley para una realidad tan variopinta de costa, sierra, selva, norte, centro, sur, zona árida, zona muy húmeda, etcétera? Actualmente, esto se discute mucho en el país. Esta reciente ley es un esfuerzo para ordenar esta realidad. Pero se debe tomar en cuenta que existe una historia, ya escrita, donde por cerca de cuarenta años hubo una ley con un marcado sesgo agrario, y ahora se quiere enderezar eso. Creo que una parte de la tensión que se ha vivido en estas semanas por la aprobación de la ley tiene que ver con ello. Sobre la operación de infraestructura, hay muchos pendientes debido a que no hay inversión suficiente, ni del Estado —cuando ha operado la infraestructura mayor—, ni de los propios usuarios, básicamente agrarios, en la región andina, que no cuentan ni han contado con apoyo del Estado. Se necesita una mayor discusión para perfeccionar estas normas y no andar de tumbo en tumbo, dando normas para parchar los problemas, pero que no atacan el problema de fondo.

LRA: Existen diversos conflictos en el Perú, generados por el manejo y abastecimiento del agua. ¿Cómo afrontarlos y evitar que se sigan agravando?

L. del Castillo: El punto crucial continúa siendo el de las mayores necesidades por el uso del agua. Recordemos que el agua no está aumentando. Somos cada vez más peruanos; cada vez irrigamos más tierras; cada vez hay más industrias, más empresas mineras; las ciudades crecen y necesitan más agua. Todos la necesitamos, pero el agua no aumenta. Muchas veces el problema se debe a la contaminación generada por las actividades productivas. La ley tiene una propuesta tímida y limitada, que es la creación de un tribunal de resolución de controversias, que simplemente cumple un papel administrativo. Ahí falta un rol, no solo de la ANA, sino también del Estado y de la sociedad, para entender la importancia del agua. Necesitamos una educación sobre cómo mejorar el uso del agua, cómo no desperdiciarla, cómo no contaminarla, y tener claro adónde llegan los derechos de unos y de otros. Sobre los conflictos regionales que vive el país, se requiere un esfuerzo grande para terminar de definir las atribuciones, las funciones y la participación de los gobiernos regionales. A la ANA le correspondería impulsar una mayor reflexión acerca de las funciones de cada uno, en términos de derechos y en términos de obligaciones. Se requiere una actitud mucho más proactiva.

J. Hendriks: Hay que distinguir los tipos de conflictos: algunos son predecibles, casi históricamente, porque acumulan frustraciones de determinados sectores y de la gente de una zona; y hay conflictos que surgen momentáneamente, ante el asentamiento de una nueva demanda de agua o una nueva actividad: por ejemplo, la minería. Cuando la intensidad de la explotación minera se da muy rápido, se generan reacciones en la gente debido a los cambios en el paisaje o a la desaparición de la lagunas. En segundo lugar, hay conflictos en que el agua es usada como un elemento para reclamar algo mayor. Esto refleja profundas desigualdades en la sociedad o un crecimiento exacerbado de un sector de la sociedad. Por ejemplo, en la laguna de Piuray, en Chinchero, hay gente que vive alrededor y dice: «Esta agua va al Cusco, que tiene un boom de turismo, pero yo, que vivo en la comunidad, alrededor de la laguna, no me beneficio en nada de ese boom». Entonces, ¿se trata de un conflicto por agua? No, es un conflicto más profundo, más amplio; es un conflicto por la creciente desigualdad que siente la gente en torno a la explotación de un recurso, y lo más cercano para poder controlar esto es hacerlo a través del agua. También hay conflictos interregionales —como entre Huancavelica e Ica—, donde existe la sensación de desigualdad económica y social entre la gente que vive arriba y la gente que vive abajo.

V. Guevara: Los conflictos con relación al agua constituyen un tema complejo. En muchos casos pueden expresar este desencuentro entre el mundo urbano y el rural, casi un divorcio entre estos dos ámbitos; en otros casos pueden ser demandas de mayor participación en la toma de decisiones, que expresan un reclamo de una inclusión en la gobernanza. Hay algunos avances en términos de participación y de una gobernanza más abierta —como el caso de los consejos de recursos hídricos de cuenca—, pero también hay serias deficiencias que venimos arrastrando desde años atrás. Una es el vacío de información que tenemos; por ejemplo, el inventario de recursos hídricos, la dinámica del ciclo hidrológico, o el mismo conocimiento de los tipos de los suelos, etc. Entonces, si uno se reúne para planificar o tomar decisiones, pero no conoce realmente cuál es el estado real de las cosas, la capacidad de tomar decisiones disminuye.

G. Bocchio: Definitivamente, hay conflictos por el agua, pero no son los principales; los verdaderos conflictos son por las condiciones de pobreza de un país. La falta de educación y la falta de salud son los verdaderos detonantes del conflicto por el agua. Los patrones fuertes que nos rigen están en la Constitución Política. El artículo 66 me parece sabio3: todos los peruanos somos dueños del agua, pero el Estado es soberano en decidir a quién dársela y cómo modificar el régimen del agua; a quien quitársela y revertirla a favor del Estado. Pero el Estado —representado por el Gobierno— no está ejerciendo bien sus roles principales de combatir la pobreza, de tratar el problema de la educación, de la salud y del hambre. Una vez que tengamos enfocados estos aspectos principales, los problemas del agua van a manejarse mejor, porque los conflictos no se resuelven: se manejan. Coincido en que un punto principal es cómo usar bien el agua, y el Estado no está dando los mensajes apropiados en esa línea. En cuanto a los conflictos por el agua, un aspecto fundamental son las percepciones. La ANA hace esfuerzos para levantar información, tener un diagnostico y saber qué pasa en cada sitio. Laureano reflexionaba acerca del hecho de que el agua no aumenta. Claro, el agua superficial no aumenta, pero ¿qué pasa con las fuentes alternativas de recursos hídricos? ¿Qué pasa con el agua que las municipalidades vierten en los ríos y que no es tratada apropiadamente? Ahí hay una gran oportunidad para manejar los conflictos. ¿Qué pasa con el agua, en nuestras zonas de lluvias, que no es suficientemente aprovechada? Entonces, se trata de un tema de educación y de enfocarse en fuentes alternativas.

LRA: ¿Cuáles son los problemas más álgidos que en la actualidad enfrenta el Perú en relación con el tema de la gestión del agua?

V. Guevara: Un aspecto importante es el esquema para involucrar a las ciudades —que suelen estar en la parte baja de las cuencas— en la conservación de la cuenca, que es la que presta los servicios ecosistémicos vinculados al agua. La Ley de Modernización de los Servicios de Saneamiento4 y su reglamento, aprobado a fines del año pasado, dan un paso adelante porque establecen que el ente regulador puede aprobar, en la tarifa, un monto por concepto de conservación de la cuenca. Esto es destacable, dado que la conservación está muy subvalorada dentro de la gestión del agua. Si bien hay un acento importante en el desarrollo de la infraestructura en el país, pienso que la llamada «infraestructura verde», la naturaleza, no está considerada con esta misma prioridad. Si queremos mantener nuestra calidad y cantidad de agua para la vida, necesitamos mirar con urgencia las acciones que hacen falta para mantener y recuperar esta infraestructura verde o los servicios ecosistémicos que nos da. Un ejemplo es el caso del Rímac, donde no se visibilizan los problemas que ocurren en las partes altas de esta cuenca. Esto ha generado la degradación de esta parte del ecosistema, que es la que permite regular y proveer el agua en las épocas secas. Afrontar esta problemática en las cuencas es fundamental.

G. Bocchio: Es indudable que, con el crecimiento poblacional, la atención del factor alimentario es clave y la agricultura juega un rol importantísimo. Necesitamos enfocarnos en conseguir una mayor eficiencia en el agro. Ahora se ha expedido la Ley de Organizaciones de Usuarios de Agua, pero, seamos sinceros, está pensada en las juntas de usuarios agrarias y no en una organización multisectorial. ¿Esa es la vía para hacer una gestión eficiente del agua en el sector que más la consume en el país? Consume el 80% del agua, pero con grados altos de ineficiencia. La Ley de Recursos Hídricos contempla que se crearán parámetros y certificados de eficiencia, y una variedad grande e interesante de mecanismos para estimular la eficiencia. Sin embargo, falta aterrizar esto en el sector agrario, que es el mayor consumidor del agua superficial del país.

J. Hendriks: Todos coincidimos en que la fragilidad institucional, pública y privada, es un problema fundamental que no ha sido atacado. Somos muy buenos en crear instituciones, pero, en términos de eficiencia, no hacemos que estas realmente funcionen. Otro tema, aún más esquivo, es cómo financiar la gestión de los recursos hídricos a nivel país, subnacional, local, etc. En la agenda de las instituciones no veo que se intente canalizar un análisis económico financiero de los recursos naturales, en este caso, agua. Simplemente, se establecen las tarifas que la gente quiere pagar. No se hace la pregunta de cuánto se necesita para el manejo de los espacios territoriales y de los recursos naturales en un espacio. Permanentemente se elude esta pregunta. La gente no siente que al pagar más, recibe un mejor servicio. Hay un círculo vicioso, donde los usuarios no están predispuestos a pagar, y no hay una claridad de políticas económicas financieras en torno al manejo y protección y desarrollo de recursos hídricos y la infraestructura que se necesita para ello. Ahí hay un tema vacío, no tocado; un tabú.

L. del Castillo: ¿Cuánto hemos avanzado en el reconocimiento de la importancia del agua? Todos dicen que el agua es importante y que es vital para la vida, para la economía, etc. Bueno, si es tan importante, ¿por qué todos se niegan a pagar lo que cuesta tener y gestionar el agua? Ya sea en el caño, en la parcela, en la industria o en lo que sea, hay que apuntar a la importancia del financiamiento para la gestión del agua. En ese sentido, si queremos que sea eficiente y sostenible, pensando en todos, pues hay que asumir los costos que esta gestión tiene. No puede ser que las tarifas se apliquen en función de lo que la gente quiere pagar. Lo segundo es que la Ley de Recursos Hídricos tiene un fuerte sesgo agrario; se ve, sobre todo, en los reglamentos. Junto con este sesgo agrario hay otro: el sesgo costeño. Es un sesgo que arrastramos de leyes anteriores. La mejor expresión de esto es que se crearon muchas juntas en la costa, en la sierra unas cuantas y en la selva nada. Ese sesgo se aprecia en esta Ley de Organizaciones de Usuarios de Agua, en la incoherencia de muchos de sus planteamientos en términos de aplicación en las regiones de la sierra. Por ejemplo, esta ley, con buen criterio, establece que la ANA autoriza, en última instancia, los trasvases. Pero ¿qué significa esta «última instancia» en un país con un marcado sesgo costeño? Pienso en el caso de Ica-Huancavelica, y en el problema de Espinar, con Majes Siguas. Invertimos enormes cantidades en hacer estas obras de infraestructura, con altos costos sociales. En términos generales, trasvasar aguas de la vertiente del Atlántico al Pacífico supone reducir la disponibilidad de agua en aquella, afectando, sobre todo, a la pequeña agricultura, provocando un impacto económico y ambiental.


Notas
1 El Fondo del Agua para Lima y Callao (Aquafondo) es un mecanismo de financiamiento privado que trabaja coordinadamente con ONG, organizaciones de usuarios, empresas y autoridades, para implementar acciones que contribuyan a la recuperación de las cuencas.

2 Autoridad Nacional del Agua (ANA) y Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA).

3 Artículo 66. Los recursos naturales, renovables y no renovables, son patrimonio de la Nación. El Estado es soberano en su aprovechamiento. Por ley orgánica se fijan las condiciones de su utilización y de su otorgamiento a particulares. La concesión otorga a su titular un derecho real, sujeto a dicha norma legal.

4 El Reglamento de la Ley de Modernización de los Servicios de Saneamiento, Ley 30045, fue aprobado por el Decreto Supremo 015-2013-VIVIENDA y publicado en el diario oficial El Peruano el 29 de noviembre de 2013.
Aquí una muy buena conferencia de prensa y una presentación de Veronika M. y defensores del agua. El CBC estaba y sigue estando presente en estas iniciativas y el foro de defensores del agua, promoviendo “gestores campesinos del agua y el territorio” y una gobernanza verdaderamente democrática del agua





Por Kashyapa A. S. Yapa




En este clima cambiante, debemos prepararnos para carencias de agua en muchas regiones del mundo, porque el calentamiento gradual del aire obliga a todos los seres vivos (humanos, animales y plantas) que consuma más agua. También habrá mayor evaporación desde la tierra y el agua. Por el otro lado, la deforestación acelerada en las últimas décadas ha desnudado y compactado el suelo, reduciendo la infiltración de la escorrentía, y por ende, la recarga de los acuíferos. La grave contaminación del agua, por las actividades industriales, mineras, agrícolas y urbanas, empeora la situación y nos queda, cada vez, menos agua para el consumo.


Infiltración es nula en zonas densamente urbanizadas (La Paz, Bolivia)

La escorrentía lleva los desechos mineros a los ríos (Llallagua, Bolivia)

¿Por qué hablamos de crianza de agua? No hay vida sin agua. Hemos de poder sobrevivir un tiempo largo sin comida, pero sin agua, no podemos. Este líquido vital constituye más de la mitad del cuerpo humano. Podemos decir, entonces, que la yaku mama (madre agua) nos cría. Si es así, en tiempos de escasez, ¿por qué no intentemos criar el agua?
Nuestros antepasados respetaban y veneraban la naturaleza, más que nosotros hoy, porque dependían directamente de ella para el suministro de agua. Ellos integraban la crianza de agua a su convivencia comunitaria, sin esperar apoyos externos. Ejecutaban estas actividades empleando los materiales locales, y fuerzas físicas y mentales propias, individuales y colectivas. Así mismo, hoy, nosotros debemos enfrentar esta crisis climática solos, porque todo el mundo estará afectado y no aparecerá ningún rescatista.
Por eso proponemos las prácticas ancestrales de crianza de agua como la mejor herramienta para adaptarnos a las carencias de agua que se avecinan. No podemos decir que cada tecnología ancestral funcionó dondequiera y cuandoquiera: sin embargo, hemos heredado las prácticas más adecuadas para cada región. Estas incluyen técnicas para: pronosticar el clima; procurar agua en sequías; cosechar agua de lluvia; captar agua subterránea; consumir con cuidado el agua captada; y convivir con agua en exceso.
¿Como los campesinos pronostican el clima?
Los científicos enfrentan muchas dificultades en pronosticar el clima para zonas rurales por la falta de datos históricos y continuos. Sin embargo, muchos campesinos mayores logran predecir correctamente cuándo caerá la lluvia en su zona y cuánto. Ellos desarrollaron estas habilidades mediante observaciones minuciosas, en fechas específicas, del mundo a su alrededor: cuerpos celestiales, eventos meteorológicos, animales y plantas. A base de sus experiencias, pesan las indicaciones consistentes contra las ambiguas para formar pronósticos iníciales, y los confirman sólo después de observar eventos similares en otras fechas correspondientes.


El halo solar indicaría noches heladas alrededor del volcán Cotopaxi, Ecuador (Cortesía de: Marco Martinez)

Tales pronósticos, como lo que dicen los colores de rocas en el río Walawe de Sri Lanka (Uragoda 2000), o los eventos meteorológicos en el día de San Juan alrededor de Lago Titicaca-Perú (Chuyma Aru 2007), siempre dependen del clima del pasado, y se pueden equivocar durante un clima cambiante. Por eso, nuestra tarea es aprender cómo y por qué esos indicadores se relacionan con el clima, y desarrollar una nueva base de conocimientos conectando esos indicadores con el clima actual.
¿Cómo conseguimos agua en una sequía?
Nuestros antepasados se comunicaron con la naturaleza mediante rituales: para agradecerle por un bien hecho; solicitarle ayuda; o para reclamarle por no colaborar. En los rituales que solicitan lluvia, utilizan regularmente: la voz alta de los niños (Cachiguango y Pontón 2010) o de los animales (ranas, borregos); objetos simbólicos (plumas a representar el viento, turquesa para el agua, etc.); sacrificios; o pagamentos. Aún hoy, en India, se llaman a la lluvia realizando matrimonios entre ranas, mientras en Indonesia, por el mismo fin, voluntarios soportan dolorosos flagelases de caña rattan. Tales rituales, si se realizan con buena fe buscando armonizar la sociedad con la naturaleza, sí lograrán resultados. Pero si se acuerda de la naturaleza solo cuando necesita un beneficio puntual, no debe sorprenderse por sus oídos sordos.
Los antiguos pobladores andinos de la árida costa Pacífica lograron captar el vapor de agua que trae su densa niebla, mediante cortinas de árboles en las lomas costeras, y algunos de estos sistemas aún funcionan hoy. Donde ya no hay, primero debemos restablecer vegetación, tal vez captando agua mediante mallas artificiales, levantadas contra el viento. También podemos captar agua pura, de una poza contaminada, condensando su vapor en un ambiente cerrado. Usando la energía solar para su evaporación, como en las salineras antiguas, se puede sobrevivir una emergencia con esa poca agua que capta. Antes, la gente manipulaba las nubes para convertir el granizo a lluvia: en Europa se disparaban cañones; en el altiplano andino, hasta ahora, se emplean cadenas de fogatas de humo negro. Ahora, los adinerados tratan forzar a la lluvia colocando químicos sobre las nubes por medio de cohetes o aviones. Su efectividad dudosa, el alto costo y las graves consecuencias socio-ambientales (Morrison 2009) han frenado el avance de esta práctica.
Captar el agua de lluvia y de escorrentía
Captar y almacenar el agua de lluvia no requiere tecnologías sofisticadas, sino una buena planificación. Las ciudades antiguas recogían agua lluvia en casas individuales (Evanari et al. 1982) y en plazas públicas (Matheny 1982) porque evitaban la dependencia en suministros externos de agua, que eran costosos y propensos a ataques enemigos. Los citadinos modernos también pueden usar agua lluvia para reducir el consumo del suministro municipal, por lo menos para lavar y regar los jardines. Algunas ciudades, como Portland-EEUU., ofrecen incentivos a sus clientes por reducir la escorrentía que ingresa a su alcantarillado desde cada predio, porque eso rebaja el costo de tratamiento de aguas negras.
La escorrentía del campo se puede interceptar con canales y almacenar en reservorios. Sin embargo, infiltrarla en el mismo campo de cultivo resulta mejor porque evita la erosión también. Los agricultores Hopi y Zuni de los EEUU lo hacen simplemente con hileras de piedras o ramas colocadas en curvas de nivel. En pendientes fuertes, estas trampas podemos reforzar con terrazas, zanjas o pequeños diques.

Antiguos reservorios pequeños en escalinata, construidos sobre los riachuelos de Mau Ara, Río Walawe, Sri Lanka
Antiguos reservorios pequeños en escalinata, construidos sobre los riachuelos de Mau Ara, Río Walawe, Sri Lanka

Captar la escorrentía de un río y almacenarla detrás de un dique alto sí necesita conocimientos tecnológicos avanzados porque la descarga de esa agua, bajo algunos metros de presión, puede socavar el mismo dique, si no tiene un buen control. Los ingenieros de Sri Lanka, desde hace 2000 años, usaron un pozo robusto (Bisokotuwa)
construido de bloques de piedras (como se observa en el de Bhu Wewa-Polonnaruwa arriba; Izq: vista frontal, Der: plano) para desfogar agua de estos reservorios, y tal vez ocupaban una compuerta de tipo corcho para controlar su caudal.
Sin embargo, en áreas rurales, ellos usaron un mecanismo que los agricultores lograban manejar fácilmente: construyeron muchos pequeños reservorios en escalinata sobre cada quebrada, en vez de instalar uno grande sobre el río principal.
Aguas subterráneas
Los agricultores antiguos de la península de Santa Elena-Ecuador también atraparon la escorrentía en miles de pequeños reservorios (albarradas) en las cabeceras de microcuencas. Sin embargo, su idea no era almacenar superficialmente esa agua en esta zona semiárida; casi todas las albarradas fueron ubicadas sobre una formación de roca porosa, con el fin de recargar los manantiales aguas abajo, para sobrevivir las sequías prolongadas (Marcos 2004).


Un pozo de limpieza en puquio Cantalloc en Nazca, Perú

Donde los manantiales no descargan caudales suficientes, nuestros antepasados agujerearon las montañas bien adentro para captar más agua de los acuíferos, y la traían a la luz bajo gravedad. Estas galerías de filtración se conocen como qanat en el Medio Oriente o puquios en Nazca-Perú. Las famosas ‘Líneas de Nazca’, según una hipótesis, siguen las numerosas fallas geológicas de la zona y así señalan posibles fuentes de agua subterránea en este desierto extremo (Proulx 2008?).
Los ingenieros incaicos de Cuzco-Perú captaron el agua subterránea y la almacenaron allí mismo, mediante muros tipo terrazas de banco, construidos entre dos filos de rocas impermeables que delinean una quebrada intermitente. Así entregaban aguas limpias, con caudales firmes y suficientes, para el consumo humano o para regadío (Fairley 2003). Hoy, una técnica similar se emplea en el semiárido noreste de Brasil, construyendo muros tipo cortinas sumergidas en el lecho de quebradas intermitentes (UNEP 1997). Si incorporamos una galería de filtración aguas arriba de un muro de estos, será fácil extraer esa agua y realizar el mantenimiento. 


Huachaque Grande, un campo hundido en Chanchan, Trujillo, Perú

En vez de traer el agua subterránea a la superficie de riego, como lo hacen normalmente, ¡algunos agricultores antiguos decidieron bajar el piso de cultivo! Algunos de estos campos hundidos en la costa peruana fueron cultivados continuamente (Schjellerup 2009) por lo menos desde el reino Chimú (1300 d.C.), cuando estos llegaron a su apogeo, por el riego a propósito de los campos aguas arriba.
Cómo aprovechar mejor el agua captada
Primero, debemos reducir el consumo y eliminar fugas en el sistema de suministro. Para reducir el consumo humano, sin sacrificar las comodidades modernas, podemos usar inodoros de poco volumen, urinarios para hombres o letrinas secas. En el campo, se puede optar por cultivos que consuman poca agua, sin perder la rentabilidad, como demostraron los agricultores de sureste de Turquía, quienes cambiaron el algodón por azafrán (Drynet 2008?). Las fugas de agua en la conducción y en el almacenamiento se pueden reducir usando tubería y/o revestimientos. Pero para eliminar el desperdicio de agua en la distribución, especialmente en el regadío, se requiere un análisis detallado de: tipo de semilla, calendario agrícola, suelo, clima y modo de regadío. También se puede reducir la necesidad de riegos frecuentes minimizando la pérdida de humedad del suelo, mediante el uso de cortinas rompeviento, cubiertas del suelo, abono orgánico, etc.
Segundo, no contaminemos innecesariamente el agua para poder reciclarla. Con el reciclaje de aguas grises en una casa urbana, ganaría el dueño y también el municipio. En zonas urbano-marginales y rurales, será más económico a largo plazo, si logramos reciclar el componente líquido del tanque séptico también. En las fincas, se puede producir biogás con la descarga de los establos (Pedraza et al. 2002), que acelera el proceso de compostaje de los sólidos y también permite reciclar el líquido. 


Canals que unen los bajos con el río, depresión Momposina , Colombia (Plazas et al. 1993)
¿Qué hacemos si llueve demás?
Cuando estamos preocupados en captar cada gota de agua para sobrevivir a una sequía, una inundación repentina puede destruir todo. La sumisión de las sociedades modernas al acceso terrestre, aún en zonas anegables, nos hace muy vulnerable. En cambio, en esas zonas, nuestros antepasados desarrollaron ‘civilizaciones acuáticas’. Enormes planicies bajas de Colombia (Depresión Momposina), Ecuador (bajo Guayas) y Bolivia (Mojos), fueron más prosperas y más pobladas siglos atrás que hoy.
Los proyectos modernos de ‘control de inundación’, en cambio, desplazan pueblos enteros, diezman la vida acuática, propagan enfermedades y quitan nutrientes a los campos de cultivo. Lo peor es que, cuando sus estructuras ya no soportan las crecientes, ¡inundan los mismos ‘terrenos protegidos’ más que antes! Estos proyectos fracasan porque para muchos ríos no existen datos confiables sobre las lluvias, caudales ni sedimentos, pero los técnicos inventan valores para justificar las promesas politiqueras. No tener un monitoreo de la cuenca alta y un mantenimiento riguroso de las estructuras de control empeoran esta situación. Así se hace agua la actitud moderna de ‘conquistar la naturaleza’ mediante represas.
Lluvias intensas erosionan el suelo cultivable, pero se la puede frenar con terrazas, zanjas, diques e hileras de árboles. Los deslaves ocurren muchas veces por la acumulación interna de las aguas subterráneas. Se debe preparar pasajes flexibles dentro de la masa móvil para su desfogue (Rivera y Sinisterra 2006). Después, sembrando árboles de rápido crecimiento y de raíces profundas ayuda a estabilizar un deslave. El riesgo a los cultivos por anegamiento siempre requiere mayor atención (remedio: elevar las camas) que por una sequía (remedio: ahondar las camas para captar más humedad), porque las inundaciones ocurren más rápido y causan más daños.
Adaptémonos al clima cambiante
El clima actual nos exige que seamos investigadores de campo: autosuficientes, inquisitivos y prácticos. Los títulos académicos no nos han de servir mucho, pero sí cualquier tipo de capacitación previa en el campo. Convivir con la escasez (o el exceso) de agua es el reto más importante en este escenario. Cuando confrontamos un problema, no debemos descartar cualquier idea loca que nos ocurra (esperemos que este artículo germine más de ellas) hasta que la probamos en el campo. Será la mejor forma de homenajear a esos excelentes ingenieros del campo –nuestros antepasados. EcoPortal.net
(El artículo es un aperitivo sobre este tema. Con el apoyo de PNUD/ SNGR - Ecuador, hemos preparado para la divulgación gratuita el documento completo como UNA GUIA DE CAMPO y un documento complementario MEMORIAS DEL TALLER DEL INTERCAMBIO ENTRE CAMPESINOS. Gracias al apoyo de un querido amigo Colombiano, Germán Bustos, ustedes pueden descargar estos libros desde su sitio web: http://germanbustos.com/Libros-Crianza-del-Agua.)
Bibliografía:
  1. Cachiguango, Luis Enrique “Katsa” y Julián Pontón (2010) “Yaku-Mama: La crianza del agua– la música ritual del Hatun Puncha Inti Raymi en Kotama, Otavalo” Ministerio de Cultura, Ecuador, junio.
  2. CHUYMA ARU (2007) “Señas y secretos de crianza de la vida” Asociación Chuyma de Apoyo Rural, Puno, Perú.
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  4. Evanari, Michael, Leslie Shanan y Naphtali Tadmor (1982) “The Negev: the challenge of a desert” 2nd ed., Harvard U Press, Cambridge.
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  10. Plazas, Clemencia, Ana María Falchetti, Juanita Sáenz Samper y Sonia Archila (1993) “La sociedad hidráulica Zenu” Museo del Oro, Banco de la República, Santa Fe de Bogotá, Colombia.
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 UNEP -United Nations Environmental Program (1997) “Source Book of Alternative Technologies for Freshwater Augmentation in Latin America and the Caribbean”, International Environmental Technology Center, Osaka, Japan. http://www.unep.or.jp/ietc/Publications/techpublications/TechPub-8c/

Riobamba, Ecuador .
Marzo 2013.

Cabildo Abierto: Minería, el mal necesario

Emisión: 12 Agosto 2011 15:00 - 21:25

Los países de América Latina, ricos en materias primas y en metales de todo tipo, han visto revivir en su seno esta actividad que, además de proporcionar fuentes de trabajo e ingresos para las arcas nacionales, contamina y destruye el medio ambiente con graves consecuencias para la población y la madre tierra. Ese es el caso de Cajamarca, en Perú.

El oro verde de las selvas de Colombia

Lorenzo Morales

¿Quién quiere prometer amor puro y eterno con una argolla hecha de un oro que ha causado explotación, severo daño ambiental e incluso violencia?
Para los pocos que se hacen esta pregunta, Américo Mosquera, un minero de oro artesanal que vive en la selva tropical de Chocó, al noroeste de Colombia, tiene una inusual respuesta.
[12 Aug 2011 ]
La ruta del cusi Entre el 21 y el 27 de abril de este año, un grupo de comunicadores del proyecto Cambia.pe viajó al este de Bolivia para visitar el bosque seco de la Chiquitanía. Allí, retrataron las experiencias de adaptación al cambio climático que la comunidad de Colorado viene implementando, y 

[12 Aug 2011 ]
Realizan operativo contra minería ilegal en Zona de Amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata El pasado lunes, el Grupo Técnico para la protección de la Reserva Nacional Tambopata, junto a 130 afectivos de la Policía Nacional, realizó un operativo contra la minería ilegal en el Sector Nueva Arequipa. En el lugar se intervinieron 23 motores de gran potencia, los …

El cambio climático no tiene compasión con los más pobres

En Cusco 450 familias desarrollan tecnologías contra nuevos escenarios. El Perú busca invertir S/. 3 mil mlls al año en mitigación y adaptación a nuevas temperaturas
Jueves 11 de agosto de 2011 - 09:30 am

LATINOAMERICA
La mitad de los ríos de Latinoamérica, altamente impactados por la contaminación 11-08-2011
Por Lenin Cardozo
En la región, gobiernos nacionales y locales, van y vienen, más o menos con las mismas promesas civilizadoras. Adornadas con las frases características según la ideología que profesan. Pero lo que no han podido disfrazar o maquillar con aires esperanzadores, son esas venas abiertas de la América Latina, que están cada vez más taponeadas por los desperdicios que a diario reciben. Allí, la realidad, supera toda ficción discursiva.
[11 Aug 2011]
Continuando con los nombramientos en los diferentes sectores estatales, el Gobierno anunció la designación del sociólogo Víctor Caballero Martín para dirigir la Oficina de Gestión de Conflictos Sociales de la Presidencia de Consejo de Ministros (PCM), en reemplazo de Ronald Ibarra Gonzales.
Víctor Caballero es sociólogo …
[11 Aug 2011  ]
Jose de Echave y Hugo Cabieses dirigirán los dos viceministerios del Minam Esta semana, el Ministerio del Ambiente (Minam) designó a los economistas José de Echave Cáceres y Hugo Cabieses Cubas como los nuevos viceministros que acompañarán la gestión de Ricardo Giesecke. El primero será el nuevo Viceministro de Gestión Ambiental y, el segundo, Viceministro de Desarrollo …
[10 Aug 2011]
SPDA lanza página web sobre testimonios ligados al cambio climático La Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) lanzó Cambia.pe, una página web que recoge testimonios sobre cambio climático a nivel de Latinoamérica. El objetivo es la generación de una plataforma de conocimientos desde el campo, contando historias reales y documentadas a través de fotografías, textos,

Mineras canadienses al banquillo en Africa y el Mundo

 Canadian mining company can be sued for alleged rights abuses in Africa.
Mineras canadienses al banquillo por abusos en derechos humanos y destrucción del medioambiente

HIDROELECTRICA COLOMBIANA HIDROITUANGO: DE SUEÑO A PESADILLA

 
Las organizaciones, procesos y movimientos sociales que estuvieron en la audiencia -Movimiento Colombiano en Defensa de los Territorios y Afectados por las Represas Ríos Vivos, Red Frente a la Gran Minería Transnacional, SINTRACARBÓN, Comité de Integración del Macizo

Trasvase del río Tajo al río Segura fue un error histórico


A raiz de la demencial propuesta de traerse las aguas de los ríos Marañón y Huallaga, los principales tributarios del amazonas, a la costa, el mal llamado proyecto corina, estamos revisando otros errores y horrores equiparables … acá el caso del trasvase en

Exigen al gobierno que se pronuncie sobre Inambari
Carabaya. Pobladores esperan anulación de proyecto hidroeléctrico. Alcalde de Carabaya manifestó que los pobladores podrían tomar acciones si esto no sucede.

Defensoría alerta al gobierno de que hay 118 conflictos socioambientales

Elízabeth Prado. Reporte. Anota que en julio último surgieron 3 nuevos casos. Estos problemas se agudizarán si no se revisa la Ley de Minería del año 1992, que facilitó concesiones mineras y petroleras, señala ambientalista.

Raíces más profundas contra el cambio climático

Alejandra Martins BBC Mundo
 Miércoles, 10 de agosto de 2011
Las raíces más profundas no sólo permitirían a las plantas capturar más CO2 atmosférico, sino que las haría más resistentes a las sequías, asegura Douglas Kell, profesor de Ciencias Bioanalíticas en la Universidad de Manchester,

La tendencia se refuerza y, mes a mes, se pierden más kilómetros cuadrados de selva. ¿Cómo planean las autoridades ponerle fin a la desaparición de este pulmón de la Tierra?

Bolivia: Indígenas rechazan carretera por Amazonía

Publicado el : 9 de agosto 2011

 Las etnias chimane, de moxos y yuracaré, que habitan en el parque nacional del Isiboro Sécure en el corazón geográfico de Bolivia, rechazan con vehemencia la carretera que, para empezar, obligará a la deforestación de una franja de cincuenta metros de ancho por casi 200 kilómetros de largo y, afectará el origen de corrientes de agua

Paraguay sorprendido ante hallazgo minero

Publicado el : 8 de agosto 2011

El pasado viernes el geólogo canadiense David Lowell afirmó ante una atónita delegación oficial paraguaya encabezada por el vicepresidente de la república que las muestras halladas en Minga Porá, ubicada a 300 kilómetros al este de Asunción y muy cercana a la frontera con Brasil, pone el Paraguay en el mapa de las naciones mineras de América Latina.

Pluspetrol negocia ampliación de Camisea con cajas de paracetamol, lápices y cuadernos

Por Conrad Feather*
- Testimonio Nahua revela los planes de expansión del proyecto Camisea sobre reserva para pueblos indígenas en aislamiento voluntario y el distorsionado discurso de la empresa.
Informe: energía hidráulica  
Que el agua es capaz de generar energía es algo que el ser humano conoce desde tiempos remotos. Durante gran parte de la Historia, la energía hidráulica se empleó sobre todo para moler harina, para impulsar el bombeo de agua, serrar o mover otro tipo de herramientas. Es a finales del siglo XIX cuando se extiende el uso del agua para producir electricidad

Agricultores de Cañete y Chincha en conflictos con el Congreso por agua


Autoridades regionales y sectores organizados de las provincias limeñas de Cañete y Chincha plantean derogar norma de derivar agua sin medir consecuencias al agro, que dejó el Congreso anterior.

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