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El Primer Foro Regional Ambiental de Organismos de Cuenca de América Latina celebrado en la ciudad de Panamá, el 15 y 16 de diciembre de 2015, dio seguimiento de los acuerdos del Primer Foro Internacional de los Organismos de Cuenca sobre el Medio Ambiente, que tuvo lugar del 26 al 28 de noviembre de 2014 en Nairobi, Kenia.

Este primer Foro Regional fue organizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), con el apoyo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Red Latinoamericana de Organismos de Cuenca (LANBO), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), con el objetivo de apoyar, facilitar y proseguir con el proceso de fortalecimiento de la gobernanza sostenible de los recursos hídricos y generar insumos que impulsen políticas públicas para la gestión de recursos hídricos, considerando el próximo período de sesiones de la Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (UNEA por sus siglas en inglés) y el Segundo Foro Internacional de los Organismos de Cuenca sobre el Medio Ambiente.

El Foro se realizó en una región que cuenta con el 31% de los recursos de agua dulce del mundo, pero es altamente vulnerable y enfrenta retos de gobernabilidad e institucionalidad, donde el 80% de la población es urbana y 30 millones de sus habitantes carecen de acceso a agua potable y 110 millones viven privados de saneamiento seguro.
Los participantes del foro, representantes de ministerios y organismos de cuenca, instituciones regionales y nacionales vinculadas a la gestión del recurso hídrico, ONG y agencias intergubernamentales, compartieron información, presentaron experiencias y lecciones aprendidas, y reflexionaron sobre los desafíos que enfrenta América Latina para la gestión sostenible de sus cuencas.

Los debates se organizaron en cinco temas:
1.-Papel de los organismos de cuencas en lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible y acuerdos internacionales relativos al agua; 2.-La calidad del agua y la salud de los ecosistemas; 3.-El Nexo agua-alimentos-energía y la adaptación al cambio climático; 4.-Marcos regulatorios para apoyar la gestión de los organismos de cuencas, incluyendo mecanismos financieros sostenibles y 5.-La buena gobernanza de los recursos en el ámbito de las cuencas hidrográficas a través de ejemplos en América Latina.

Seguidamente se sintetizan los principales aportes, conclusiones y recomendaciones de los participantes sobre cada uno de estos temas:

1.-Papel de los organismos de cuencas para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y acuerdos internacionales relativos al agua.

El enfoque integrador es una de las principales características de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y debe motivar a los organismos de cuenca a identificar y fortalecer las interrelaciones entre objetivos definidos en los acuerdos internacionales relevantes, las Contribuciones Previstas Determinadas a Nivel Nacional (INDCC por su sigla en inglés) y la Agenda 2030, así como integrar las agendas ambientales y del recurso hídrico.
Para superar la visión sectorial, el enfoque ecosistémico para la adaptación, el enfoque de derechos humanos y de atención a las poblaciones vulnerables, la educación ambiental y la participación comunitaria efectiva, se constituyen en estrategias de gestión que deben ponerse en práctica en las cuencas.

Es primordial gestionar las cuencas de manera preventiva antes que reactiva, trabajando fuertemente en la captura y sistematización la información hidrometeorológica e implementando instrumentos económicos que den sostenibilidad a la gestión y permanencia a las acciones impulsadas.
Una ventana de oportunidad para los organismos de cuenca es el establecimiento de vínculos con los acuerdos internacionales, como los de Basilea, Rotterdam, Estocolmo y Minamata, y la incorporación en sus agendas los INDCC y proyectos REDD+  para constituirse como organismos locales de implementación, lo cual generaría una posible nueva fuente de recursos para su gestión.

En la región hay ejemplos exitosos de marcos regulatorios específicos de los organismos de cuenca y de gestión de cuencas transfronterizas.
Es necesario cumplir con estándares de transparencia y rendición de cuentas para garantizar la participación de todos los sectores involucrados en la gestión de los recursos hídricos, y especialmente en los mecanismos de monitoreo y control.

2.-La calidad del agua y la salud de los ecosistemas

La vinculación entre la cuenca y el mar debe ser visibilizada en la definición y en la implementación de políticas, lo que en términos de los ODS significa integrar los Objetivos 6 y 14.

La incorporación de datos científicos en la planificación de la gestión integrada de recursos hídricos (GIRH), así como el Atlas de Ambientes en Transformación que muestra los avances de la frontera agrícola, y estrategias como la declaratoria de Bien Público Regional, creación de zonas de amortiguamiento y áreas protegidas, estaciones de monitoreo de la calidad de agua, articulación interinstitucional e investigación a nivel de cuenca, son herramientas útiles para la gestión de las cuencas.

La conservación de ecosistemas es fundamental en la gestión de cuencas, así como el establecimiento de un marco normativo sólido, sistemas de información y monitoreo de calidad de agua y las estrategias de coordinación intersectorial.
La gestión los recursos hídricos requiere contar con datos puntuales sobre las causas e impactos en el flujo de agua requerido por los ecosistemas, de la sobrepesca y las especies invasoras, las consecuencias de la desconexión de los ecosistemas, la alteración del ciclo hidrológico asociado a manifestaciones del cambio climático, salinización de aguas subterráneas, acidificación y sobrecarga de nutrientes y desastres naturales.

La actividad de la fracturación hidráulica representa un nuevo riesgo para las cuencas de la región, tanto por la demanda de agua en el proceso como por la superposición de zonas áridas con alto potencial de contaminación con metano y poca agua.
En la región hay ejemplos exitosos de uso de herramientas para la gestión de cuencas como la valoración de los servicios ecosistémicos, la implementación del Pago por Servicios Ambientales, de la adaptación basada en ecosistemas en áreas protegidas y de montaña, y proyectos de restauración de cuencas.

3.-El Nexo agua-alimentos-energía y la adaptación al cambio climático

Existen desafíos propios en los sectores de agua, energía y alimentos, y asimismo manifestaciones del cambio climático en el ciclo hidrológico. Además del impacto en la salud de los habitantes y en cultivos asociados al aumento de plagas y enfermedades y la incertidumbre en el calendario agrícola, los organismos de cuenca afrontan en paralelo situaciones de escasez y abundancia del recurso, gestionando déficits y excedentes.
La alta vulnerabilidad de los bosques, los ecosistemas y el recurso hídrico, obliga a implementar estrategias como la creación de corredores biológicos, el fortalecimiento de áreas núcleos, la creación de sistemas de alerta temprana, aplicar la adaptación basada en ecosistemas a escala de cuenca, microcuenca y en diferentes hábitats y ecosistemas, asociando co-beneficios comunitarios, de conservación de suelo y mitigación de gases de efecto invernadero.

La protección de la biodiversidad y de los ecosistemas es un elemento clave para gestionar, de una forma más integral y coherente, el nexo agua-alimentación-energía a nivel de cuenca.
La generación de información hidrometeorológica es relevante no sólo para el sector de energía, sino también para la gestión del ambiente y la agricultura, y deben generarse alianzas para compartir dicha información y avanzar en los cambios de la matriz energética en la región, incorporando la energía solar y la eólica para desplazar la térmica.
El cambio climático y la incertidumbre asociada a sus efectos requieren desarrollar capacidades de adaptación flexible y dinámica que permita tomar decisiones en escenarios cambiantes, como en los casos de ecosistemas influenciados por los glaciares.

4.-Marcos regulatorios para apoyar la gestión de los organismos de cuencas, incluyendo mecanismos financieros sostenibles.

Los contextos históricos, sociales y políticos de los países son fundamentales para la definición de los marcos institucionales y legales para el funcionamiento de organismos de cuenca, no existiendo un modelo único.
La gestión de cuencas transfronterizas acarrea retos particulares que obedecen a su alcance interjurisdiccional. En la región se presenta una variedad de situaciones, incluyendo organismos binacionales, trinacionales y hasta tratados que involucran ocho países que comparten una misma cuenca; así como cuencas compartidas por países con distinto nivel de desarrollo, con regímenes diferentes de dominio del recurso, y con distinto grado de acceso a información y datos. La vulnerabilidad frente al cambio climático es un denominador común para toda la región.

A fin de optimizar la gestión de las cuencas y prevenir conflictos socio-ambientales asociados a la competencia por el uso de sus recursos, las decisiones deben tener como base el diálogo, la colaboración, y sustentarse en criterios técnicos sólidos. Para ello deben establecerse e implementarse mecanismos efectivos que aseguren la participación pública y consolidar alianzas estratégicas entre todos los actores y sectores relevantes.

El establecimiento de sistemas de información territorial y el fortalecimiento de capacidades de los actores locales, son elementos clave para la exitosa gestión de las cuencas.
La creación de fondos para gestionar proyectos específicos, y el cobro de cánones diferenciados según la actividad que se desarrolla debe considerarse como una manera de lograr más equidad en la gestión de las cuencas.

Es necesario mejorar la eficiencia de riego y el uso de tecnologías adecuadas, así como aplicar las mejores prácticas productivas para ser más eficientes en el uso del agua y mejorar la capacidad de infiltración entre otros.

5.-La buena gobernanza de los recursos en el ámbito delas cuencas hidrográficas a través de ejemplos en América Latina

La institucionalidad y el respeto a la legalidad son fundamentales para la sostenibilidad de las cuencas de la región. Los organismos de cuenca están llamados a desempeñar un rol esencial en el diseño y aplicación de instrumentos adecuados para garantizar la observancia a los principios de buena gobernanza en la gestión de las cuencas.
Los 12 Principios de Gobernanza del Agua adoptados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y los principios de la Nueva Cultura del Agua, ofrecen una referencia útil para identificar los elementos definitorios de buena gobernanza. El logro de los mismos depende del contexto en el cual operan los organismos de cuenca, con importantes diferencias en la región dependiendo de factores tales como la vocación de la cuenca, los roles que desempeñan los actores principales de la misma, el marco regulatorio, las competencias, el grado de consolidación del Estado de derecho, la eficacia en el control de la corrupción, la existencia de mecanismos de rendición de cuentas.

Hay que trabajar en la recuperación de prácticas ancestrales, la incorporación de comunidades indígenas y asociaciones campesinas, la transferencia tecnológica, la modelación y el uso de datos e información hidrometeorológica para apoyar la planificación para actividades futuras y la buena gobernanza; la necesidad de mantener una presencia permanente en la cuenca; la inclusión de nuevos actores como los sectores de turismo, migración, aduanas, obras públicas, entre otros, y promover su capacidad de autogestión.

MIRANDO HACIA ADELANTE 


En el marco de los desafíos ambientales actuales y el clima cambiante que afectan a la región, resulta vital identificar las oportunidades y retos que enfrentan los organismos de cuenca, su participación en procura de los ODS, y su vinculación con los foros mundiales y acuerdos globales con incidencia en la gestión del agua en la región.
Tomando como base los valiosos resultados del foro global, este primer foro regional ha permitido ahondar en el intercambio de información y conocimiento sobre buenas prácticas y lecciones aprendidas en la gestión de las cuencas en la región, fortaleciendo de esta manera las capacidades de los participantes en sus funciones vinculadas a la adopción e implementación de políticas y a la gestión de las cuencas.

El Foro permitió comprobar que existen experiencias valiosas en la gestión de cuencas de la región, en muchos casos desarrolladas con apoyo de la cooperación regional e internacional, cuya importancia no puede subestimarse, que debe continuar y fortalecerse frente a la magnitud de los desafíos que se enfrentan.
Estas experiencias constituyen una base sólida para el aprendizaje y permiten identificar oportunidades de mayor cooperación intrarregional, así como de sinergias en las agendas de trabajo de las agencias y organismos regionales e internacionales relevantes.

Celebrando la activa participación y apoyo de agencias y organismos vinculados con la temática, el Foro destacó el rol de facilitación del PNUMA e hizo un llamado a continuar y profundizar el trabajo en la región, mediante la organización de actividades de capacitación, la provisión de asistencia técnica, y la identificación de oportunidades para la cooperación sur-sur.

Para ello es importante realizar-con la participación de todos los actores claves-un mapeo de las necesidades y definir las prioridades de acción.
El próximo Foro regional se celebrará en los países del Caribe, y sus resultados consolidarán los aportes de la región de América Latina y el Caribe con miras en el segundo Foro Global Ambiental de organismos de cuenca.

Versión: pdf

Informe realizado por: Jhovana Alca



El concepto de gestión social del agua se puede enunciar como “una construcción social e histórica, que obedece a reglas y normas antiguas, nunca definitivas, que evolucionan en el marco de relaciones sociales de producción”. ¿Es así como funcionan nuestras infraestructuras e instalaciones hidráulicas, en el marco de nuestras dinámicas históricas? Analizarlo resulta imprescindible para comprender mejor los sistemas complejos de gestión del agua, así como sus perspectivas de adecuación y transformación a futuro.

Para abordar concretamente el estudio de la cuenca del río Cachi con enfoque de gestión social, se buscó identificar “el conjunto de las relaciones y reglas contractuales establecidas históricamente en los territorios de la cuenca”. Se consideró las condiciones de reparto del agua, la operación de las infraestructuras (captación, almacenamiento, distribución) y las modalidades de gestión colectiva de los sistemas, que implican la movilización de recursos y saberes, así como el reparto de tareas y responsabilidades compartidas entre los actores.


La cuenca


La cuenca del río Cachi es una unidad hidrográfica de nivel seis, delimitada oficialmente por la Autoridad Nacional del Agua. Es un espacio que se ubica entre los territorios de Ayacucho y Huancavelica (tiene influencia en los territorios de seis provincias), pero solo 15 de 28 distritos se encuentran completamente en los límites de la unidad hidrográfica, situación que conlleva a una prioridad diferenciada de parte de las municipalidades y regiones, en cuanto a la gestión de este espacio geográfico.

En este sentido, son muchos los actores e intereses puestos en la gestión de los territorios que conforman la unidad hidrográfica del río Cachi. La dinámica demográfica es, sin embargo, diferenciada, desde zonas de crecimiento continuo y vigoroso (la zona urbana/urbanizada de Huamanga) a ámbitos predominantemente rurales. En este sector, la comunidad campesina es la organización social y de gestión territorial por excelencia, porque existen más de 200 comunidades y más de 25 mil familias en la cuenca.

Esta también alberga al sistema de riego más grande de la región y de mayor importancia de la sierra peruana: El sistema hidráulico Cachi (SHC). Son más de 200 km de canales, una represa de 80 millones de metros cúbicos y más de seis mil usuarios para una superficie regada de más de 10 mil hectáreas. Este sistema abastece de agua para consumo humano al área urbana de Huamanga, por lo que cualquier problema de mantenimiento o colapso de la infraestructura pone en riesgo la disponibilidad de agua potabilizada entre una población de 170 mil habitantes.

Hallazgos del diagnóstico

Sobre los límites claramente definidos (físicos y derechos), para establecer sin ambigüedad quiénes son los usuarios que deben contribuir a la sostenibilidad del sistema, existe una delimitación precisa, administrativa y oficial de la cuenca. Empero, no es seguro que haya un sentido claro en la población, de pertenecer al ámbito así delimitado (la cuenca). La pertenencia se encuentra más a nivel de microcuencas, tanto de la margen izquierda como derecha del río Cachi. En los pequeños sistemas de riego, generalmente comunales, los límites físicos y los derechos son generalmente bien definidos y reconocidos histórica y socialmente. Corresponden a una muy larga tradición de gestión del territorio y de sus recursos por parte de las familias y comunidades campesinas. La apreciación vale también, aunque en menor medida, para el agua de consumo humano, ya que se trata, en general, de un servicio reciente. La contribución a su sostenibilidad no aparece como evidente para muchos (entidades estatales, salud, municipalidad, etc.)

Con respecto a las ventajas proporcionales a los costos asumidos, para que cada usuario contribuya al mantenimiento y a la operación en función a sus beneficios, esta proporcionalidad se encuentra en los pequeños sistemas tradicionales de riego. El bajo costo de mantenimiento (no se cobra tarifa, o es mínima) mediante faenas es acorde a la rentabilidad de la producción en pequeñas parcelas. En los sistemas intercomunales, el alto costo de la construcción (varias decenas de millones de Soles) y la modesta rentabilidad de la actividad agrícola, en general, hacen que no se pueda calificar las inversiones de económicamente rentables. En el caso del SHC, la tarifa que se cobra no cubre los costos de mantenimiento, refacción y operación, por lo que se recurre sistemáticamente a recursos del tesoro público. La perspectiva de pago por servicios ecosistémicos es un paso interesante e importante para reconocer la contribución de las familias y comunidades de las zonas de captación (irrigación Cachi, Razuhuillca) en el cuidado, la siembra y la cosecha de agua. Las ventajas proporcionales se encuentran más en lo político o social.

Cuando se habla de procedimientos para la toma de decisiones colectivas de supervisión y vigilancia, así como de sanciones diferenciadas y graduales, se puede decir que la cohesión social es una garantía para el cumplimiento de acuerdos y la aplicación de castigos. En la cuenca del Cachi, se encuentran mayormente en las comunidades, en la gestión de pequeños sistemas (riego, agua para consumo humano, también gestión de otros recursos comunes, como los pastizales, los laymes). En sistemas de riego intercomunales, las reglas de gestión y la articulación a varios niveles (comité, comisión, junta, parte alta, media, baja) requieren tiempo para asentar/afinar “costumbres” de manejo común, para establecer reglas claras con el entorno; es decir, con las otras entidades (que no sean los usuarios directos) involucradas en la gestión del recurso: Sectores estatales, gobiernos municipales y regionales.

En la cuenca no existe conflicto que involucre a una mayoría de actores de esta zona. Los graves problemas de mantenimiento y la necesidad de refacción de la infraestructura del SHC, al no resolverse, podrían desembocar rápidamente en una situación conflictiva mayor. En este caso, organizaciones de carácter regional, como la FADA, el Frente de Defensa, se sumarían a los usuarios directos del sistema para liderar la reivindicación. Los conflictos en torno al acceso al agua a nivel comunal tienen mecanismos de resolución en el marco de la organización comunera. La ALA interviene en desacuerdos sobre derechos de uso de una fuente entre varias comunidades. Otras situaciones, como el reclamo de las comunidades de Sunilla y Unión Potrero al gobierno regional, por daños causados durante la construcción del canal, no tienen un protocolo claramente establecido para resolver la disputa.

Se constata un bajo nivel de reconocimiento formal de derechos de uso de agua, elemento clave de las organizaciones de usuarios. Sin embargo, eso no impide que estas actúen y negocien en el espacio político, social o económico. Grupos de regantes y JASS son interlocutores de las entidades estatales, municipales y regionales, en particular para exigir proyectos, apoyos y financiamientos diversos. El alto nivel de reconocimiento legal de las comunidades campesinas respalda, en todo caso, los derechos consuetudinarios al agua y otros recursos naturales en sus territorios.

Tal es, probablemente, el mayor déficit que encontramos en cuanto a condiciones para una buena gestión de los recursos naturales en la cuenca, porque el inventario de fuentes hídricas es insuficiente, así como los registros de caudales puntuales, las previsiones inexistentes (por ejemplo frente a los efectos del cambio climático). No hay balance hídrico en el SHC y tampoco encontramos informaciones para otro sistema.

Existe, pues, poca costumbre de manejo abierto de la información relacionada con la gestión del agua u otro recurso natural en la cuenca del río Cachi. Está situación va a la par de la poca transparencia y práctica de rendición de cuentas en la esfera pública en general. El manejo a menudo cerrado y excluyente de los “proyectos especiales” ha sido un antecedente nefasto en el caso del SHC.





[1] El Texto toma como referencia el “Diagnósticos sobre la gestión del agua y del ambiente en la cuenca de la microcuenca del río Cachi”, realizado en el 2015 como parte de las acciones del Proyecto Gestión Social del Agua y Ambiente.


Publicado por: Asociación SER

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