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UNA POLÍTICA QUE ALIMENTA LA DESTRUCCIÓN

Las perspectivas de una rápida expansión del mercado europeo de cultivos para la producción de combustibles han provocado una primera oleada de inversiones especulativas. En África, el fracaso de muchas de estas inversiones ha menoscabado las perspectivas de desarrollo de las comunidades afectadas. En 2008, la empresa holandesa BioShape Holding BV adquirió 34.000 hectáreas de terreno en Tanzania para cultivar jatropha con la que suministrar energía “verde” y biodiesel a los mercados neerlandés y belga, lo cual privó a cuatro comunidades de sus derechos consuetudinarios sobre la tierra.
El proyecto ha sido un fracaso y los inversores se han retirado, pero las comunidades locales todavía están luchando por recuperar sus tierras y reconstruir sus medios de vida.1

Impulsadas por la política europea, estas mismas fuerzas del mercado han provocado el vertiginoso aumento de las importaciones de aceite de palma por parte de la UE, que lo utiliza como combustible para sus automóviles y para generar electricidad. En consecuencia, una política que supuestamente estaba dirigida a mitigar el cambio climático ha contribuido a provocar en Indonesia una destrucción medioambiental de tal magnitud que puede equipararse a una catástrofe climática.
Al mismo tiempo, los medios de vida de las comunidades en zonas remotas del país se ven amenazados por las prácticas abusivas de las empresas que operan en el último eslabón de la cadena de suministro de los productores europeos de biocombustibles.

En 2011, PT Sandabi Indah Lestari (PT SIL) (proveedor de Wilmar International, que a su vez suministra a los principales productores de biodiesel de Europa) obtuvo una concesión sobre 2812 hectáreas de terreno en la isla de Sumatra; desde entonces ha impedido de forma violenta que la comunidad local tenga acceso a 1000 hectáreas de terreno reservadas por el gobierno local para uso comunitario.2

Actualmente, en América Latina se está reproduciendo un patrón de destrucción similar. En la actualidad, las comunidades indígenas y de pequeños agricultores de la Amazonía peruana viven al borde de las plantaciones de palma aceitera, y se están viendo despojadas de sus bosques y tierras ancestrales por algunos de los actores que también son responsables de la destrucción del medioambiente en el Sudeste asiático. El Gobierno peruano ha anunciado que tiene capacidad para destinar 1,5 millones de hectáreas de tierra al cultivo de palma aceitera destinada a satisfacer el aumento de la demanda mundial. En Ucayali, una región situada en la zona central de la Amazonía peruana, el Grupo Melka (un conglomerado de empresas cuyo fundador se ha visto vinculado a la deforestación masiva y a operaciones corruptas de transacción de tierras en Malasia) ha adquirido y destrozado más de 5000 hectáreas de terreno, principalmente forestal, que según denuncia la comunidad indígena Shipibo eran parte de sus tierras ancestrales. En la región nororiental de Loreto, los pequeños agricultores recibieron presiones para vender sus tierras al Grupo Melka3.


LOS COMPROMISOS DE LA UE EN MATERIA DE CAMBIO CLIMÁTICO Y DESARROLLO SOSTENIBLE ESTÁN EN RIESGO

La Agenda 2030 para el desarrollo sostenible de las Naciones Unidas y el Acuerdo de París han puesto de manifiesto la urgencia de reformar la destructiva política de la UE en materia de bioenergía.
Para que sea creíble, la política energética y de cambio climático de la UE para 2030 debe adherirse al Acuerdo de París y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y no aceptar ningún tipo de apoyo a la bioenergía producida a partir de cultivos alimentarios o energéticos.
Si los 70.000km2 de superficie cultivable utilizada en 2008 para producir biocombustibles destinados a la UE se hubiera dedicado al cultivo de trigo y maíz, las cosechas resultantes podrían haber alimentado a 127 millones de personas durante todo ese año.

En 2012, dicha superficiese había incrementado hasta llegar a los 78.000km2, una extensión mayor que toda Sierra Leona o que Bélgica y los Países Bajos juntos.
Los biocombustibles producidos a partir de cultivos alimentarios emiten, de media, un 50% más de gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles. En consecuencia, en 2020 las emisiones procedentes del sector del transporte en la UE se habrán incrementado considerablemente, en lugar de reducirse, debido al consumo de biocombustibles.4


SECUESTRO EMPRESARIAL: EL PODER DE LA INDUSTRIA DE LOS BIOCOMBUSTIBLES

La UE corre el riesgo de ir en contra de sus compromisos internacionales en materia de cambio climático y desarrollo sostenible. Sin embargo, la enorme capacidad de influencia del lobby de la industria de los biocombustibles impide un cambio de esta tendencia.
Los mandatos de biocombustibles y otras ayudas estatales han permitido a la industria de los biocombustibles multiplicar su volumen de negocio casi por cuatro entre 2008 y 2014, creando una dinámica que retroalimenta el poder de influencia y el “secuestro” de la toma de decisiones de la UE por parte de este sector.

Tan solo los productores europeos de biocombustibles destinan entre 3,7 millones y 5,7 millones de euros anuales a actividades de lobby en la UE, lo cual les equipara al lobby de la industria tabaquera, que en 2015 reportó un gasto de 5 millones de euros. El conjunto de todos los actores de la cadena de valor de los biocombustibles (los productores de biocombustibles y de las materias primas, los comerciantes y procesadores de esas materias primas y los proveedores de tecnología) han declarado un gasto de entre 14,5 millones y 19,5 millones de euros y la contratación de 399 lobistas para influir en la UE tan sólo el año pasado.

Otros grupos que apoyan los mandatos de biocombustibles (los proveedores de combustible y los actores del sector del automóvil y del conjunto de los sectores de la energía y la bioenergía) han sumado otros 198 lobistas y entre 21,8 y 24,6 millones de euros a la capacidad de lobby del sector en la UE.
Con cerca de 600 lobistas a su disposición y un gasto anual declarado de entre 36,2 y 44,1 millones de euros, el lobby de los biocombustibles y sus aliados supera en número a todo el personal de la Dirección General de Energía de la Comisión Europea, y tiene una capacidad de gasto comparable a la del lobby farmacéutico.5

Para acabar con los mandatos de biocombustibles, es necesario que los responsables políticos de la UE se liberen del control de los principales actor es de la cadena de valor de los biocombustibles, como el grupo francés Avril, que ha tejido cuidadosamente una red de influencias de gran alcance tanto a nivel nacional como europeo.
Contener la influencia de estos poderosos grupos es esencial para que la UE cumpla con los compromisos adquiridos en Nueva York y París en 2015, así como para garantizar un futuro sostenible desde el punto de vista alimentario y climático.


NOTAS
1 E. Sulle and F. Nelson. (2013). Biofuels Investment and Community Land Tenure in Tanzania, The Case of Bioshape, Kilwa District. Working Paper 73, Brighton: Future AgriculturesConsortium.
http://www.future-agricultures.org/publications/research-and-analysis/working-papers/1811-biofuels-investment-and-community-land-tenure-in-tanzania/file; D. Kweka (2016). Follow-up Research on the Kilwa BioShape Case (estudio sin publicar encargado por Oxfam)
2 J. Van Gelder and J. de Wilde. (2015). Supply chain analyses of biofuel producers in Europe.
3 EIA. (2015). Deforestation by Definition. Consultado el 4 de octubre de 2016 en
http://eia-global.org/news-media/deforestation-by-definition; Oxfam and Convoca. (2016). Amazonía Arrasada – El Grupo Melka y la deforestación por palma aceitera y cacao. Consultado el 4 de octubre de 2016 en
https://peru.oxfam.org/que-hacemos-amazonia-y-recursos-naturales/grupo-melka-tejio-red-de-empresas-y
-relaciones-para
4 Oxfam Internacional. (2012). Las semillas del hambre. La lucha ya ha comenzado. Es hora de eliminar
los mandatos de biocombustibles de la UE. Consultado el 4 de octubre de 2016 en
https://www.oxfam.org/en/research/hunger-grains; Ecofys. (2015). Renewable Energy Progress and Biofuels Sustainability 2014. Consultado el 4 de octubre de 2016 en
http://www.ecofys.com/en/publications/renewable-energy-progress-and-biofuels-sustainability-2014/; Transport & Environment (25 de abril de 2016).Globiom: the basis for biofuel policy post-2020. Consultado el 4 de octubre de 2016 en
https://www.transportenvironment.org/publications/globiom-basis-biofuel-policy-post-20205 Puede consultar la metodología utilizada para analizar la capacidad de influencia de la industria de los biocombustibles de la UE en el anexo al informe completo.





Tomado de :RESUMEN - La tierra y el clima, en llamas


foto: Oxfam

En los últimos años los proyectos de palma aceitera se han multiplicado en Perú. El escenario para desarrollarlos es la Amazonía, que representa más del 60% del territorio peruano. Durante años, el cultivo de palma estuvo en manos de empresarios peruanos. Sin embargo, actualmente numerosos empresarios extranjeros están en la búsqueda de tierras para invertir en este negocio. La investigación Amazonía arrasada: El Grupo Melka y la deforestación por palma aceitera y cacao en el Perú, elaborada por el equipo de Convoca, liderado por la periodista Milagros Salazar, que contó con la colaboración de las organizaciones Kene y Oxfam, documenta la expansión de palma aceitera y cacao en Loreto y Ucayali, así como las malas prácticas, nexos y estrategias para acceder a tierras y desarrollar este negocio a gran escala.

Dennis Melka, empresario estadounidense, de nacionalidad checa, es un cuestionado actor en la inversión de palma en Perú. Fundó Asian Plantations Limited, una compañía con sede en Singapur que adquiere y desarrolla plantaciones de palma aceitera en Sarawak, Malasia, y se encuentra en permanente búsqueda de inversionistas para expandir sus operaciones. Se calcula que en ese país, el segundo productor de aceite de palma del mundo, la disponibilidad de tierras se agotaría el 2020 debido a agresivas plantaciones. Por ello, Latinoamérica y el Perú son plazas importantes para los inversionistas malayos.

En esa dinámica -explica la investigación-, Melka creó un conglomerado con una veintena de empresas en el país, que empezó a solicitar tierras a algunos gobiernos regionales y a adquirir predios de particulares. Desde el 2010, el empresario empezó a crear una red de empresas en el Perú con un capital social de apenas 1.000 soles. Hoy su grupo empresarial está conformado por 25 empresas, de las cuales 16 están activas y han registrado un sostenido incremento de capital que bordea los 200 millones soles.

Entre estas razones sociales, dirigidas a cultivos de cacao o palma, aparecen las que solicitaron -de manera fraccionada-, más 100 mil hectáreas de tierras a los gobiernos regionales de Loreto y Ucayali. Sin embargo, no se logró el visto bueno del Ministerio de Agricultura para obtener las tierras a través de esta modalidad. De acuerdo con la investigación de Convoca, fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores informaron a fines de 2014 que Dennis Melka nunca compartió con ellos sus planes de invertir en Perú. El empresario optó por ir directamente a los gobiernos regionales de Loreto y Ucayali. “Los funcionarios de ambos gobiernos regionales jugaron un rol fundamental en la implementación de los proyectos de sus empresas, y sirvieron como consejeros para que el empresario checo pudiera elaborar una estrategia eficiente para obtener tierras”, recoge el estudio.

LA ADJUDICACIÓN DE TIERRAS

¿Cómo el grupo se adjudicó las tierras? Ante los problemas para acceder a ellas, Melka empezó a buscar terrenos de agricultores en Tamshiyacu, distrito de Fernando Lores, Loreto. Ahí se convenció a la mayoría de productores de vender sus terrenos de 49,7 hectáreas por 5.000 soles.

Los proyectos de Dennis Melka se encuentran en proceso de implementación en Loreto y Ucayali y se han podido iniciar vía la compra de predios rústicos a particulares, evadiéndose la aprobación de estudios de impacto ambiental, autorizaciones de cambio de uso del suelo y programas de adecuación de manejo ambiental. En Loreto, la suma de los predios comprados superan las 3.000 hectáreas. En Ucayali, la Asociación de Productores Agropecuarios Las Palmeras de Tibecocha, que agrupó a otras pequeñas asociaciones, le vendió 5.000 hectáreas.

Las empresas de Melka han deforestado miles de hectáreas en Loreto y Ucayali. Las autoridades de las fiscalías especializadas en medio ambiente investigan estos hechos, sin embargo, todavía no han formalizado ninguna denuncia. A juzgar por las imágenes satelitales y resoluciones de la Dirección General de Asuntos Ambientales Agrarios del Ministerio de Agricultura, se han deforestado más de 13.000 hectáreas. El Ministerio Público investiga actualmente a las empresas de Dennis Melka por delito contra los bosques y usurpación de tierras. Hasta el 2015, los procesos permanecieron estancados. Pero a fines de enero de 2016, la investigación fiscal parece encontrar un nuevo rumbo: el Fiscal Provincial en Materia Ambiental de Loreto-Maynas, Pablo César Ormeño Quiroz, admitió la solicitud de la Procuraduría Pública Especializada en Delitos Ambientales del Ministerio del Ambiente de incluir a Dennis Melka en la investigación como “autor mediato del delito Contra los Bosques o Formaciones Boscosas”.

“Este es un caso simbólico en el que un empresario extranjero busca expandir sus negocios en la Amazonía peruana sin respetar las leyes y valiéndose de una red de relaciones para lograr la máxima rentabilidad a costa de los derechos fundamentales de decenas de pobladores”, señaló Milagros Salazar, quien realizó la investigación junto a la periodista Dánae Rivadeneyra y otros miembros de su equipo.

 Fuente: Oxfam
 

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