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¡CUIDADO CON LA FLORA ANDINA ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO!

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Habla el Dr. Kenneth R. Young, ex Director del Programa de Geografía y Ciencias Emaciales de la Fundación Nacional de la Ciencia de los Estados Unidos de América, hoy profesor principal de Geografía y Ambiente en la Universidad de Texas, Austin, y uno de los mayores estudiosos internacionales del ecosistema andino


Entrevista: Enzo Alminagorta Via y Rada


— Para comenzar, Dr. Young, ¿por qué y cuándo llegó a interesarse por el estudio de los bosques andinos?

—Los trópicos —donde está el Perú— siempre han sido y son temas de interés especial para los científicos. Por eso, al finalizar mis estudios de pregrado en ecología, decidí buscar una oportunidad para conocer los Andes tropicales y la Amazonia. Así, en 1981 me enrolé como voluntario en el equipo del renombrado botánico Alwyn Gentry, del Jardín Botánico de Missouri, que en ese tiempo desarrollaba el Proyecto “Flora of Peru”. Mi labor fue colectar muestras botánicas en varios puntos de este país.


4,500 PLANTAS ÚNICAS DEL PERÚ


— ¿Cuáles son las principales características de la flora andina en general y de los bosques en particular, incluso en comparación con otras formaciones vegetales del mundo?

— Su característica más importante es el alto grado de endemismo o presencia de especies únicas en un determinado espacio. Esto obedece a la topografía agreste de los Andes, que limita la distribución geográfica de las especies. Una evidencia de ello es que literalmente cada valle y a veces cada ladera tiene características únicas, ecológicamente hablando. Es único y —a la vez— algo difícil de comprender para quienes estamos interesados en la biodiversidad.

—¿Por qué difícil?

—Porque en los Andes un punto “a” es muy diferente a un punto “b” en especies de plantas y animales. Por ello, todo es importante. La situación es distinta en la Amazonía, porque ahí no hay tantas barreras geográficas y las especies pueden tener rangos mucho más grandes. En otras palabras, un punto “a” en la selva tiene muchas especies, pero son casi las mismas que en el punto “b”.

— ¿El endemismo entraña un problema frente al cambio climático?

— Sí, porque hay especies restringidas a una sola montaña o quebrada. Por ejemplo, una planta que hoy vive en los 4,000 metros de altitud, con el cambio climático —en 30-40 años más— tendrá que desplazarse a 4,500, para sobrevivir. Pero si esa montaña termina en los 4,000 metros, no podrá moverse y, en consecuencia, desaparecerá; lo cual sería trágico para el ecosistema.

—¿Inevitablemente?

—Me niego a aceptar que esto ocurra, porque sería una gran pérdida para el patrimonio genético del mundo. Pero estoy muy preocupado, porque hay 5,500 especies de plantas que sólo crecen en el Perú, o sea que son endémicas de este país. Entonces, si esas especies están amenazadas por cambio climático, el único que puede y debe salvarlas es el mismo país, incluso para no agravar la erosión de los suelos que se quedarían sin cobertura vegetal. En este sentido, pienso que debemos identificar a las especies en riesgo y decidir si las vamos a salvar en semillas, las vamos a ayudar a moverse o simplemente dejarlas que se extingan.

—¿No hay más opciones?

—Ninguna.






ROL DE LA FLORA


—¿Cómo habría sido la cobertura vegetal del Perú antes de que las intervenciones humanas y otros factores que comenzaron a degradarla?

—Todo indica que habría sido por lo menos tres veces más grande que la de ahora, especialmente en los Andes. Dentro de este marco, se estima que el bosque seco tropical (costa y sierra baja) está en 5% de su cobertura original; mientras que el bosque húmedo o pluviestacional (selva alta) está en 10%. Sólo el bosque muy húmedo (selva baja) todavía tiene bastante cobertura. La influencia humana se remonta a más de 9,000 años. Con el comienzo de la deforestación y las quemas —para habilitar chacras— se introdujo un nuevo factor de perturbación ecológica en los Andes.

— Históricamente, ¿qué roles básicos ha cumplido la flora silvestre en el ecosistema y la economía de los Andes?

— La vegetación es el núcleo de vida de los ecosistemas andinos: por captar y fijar el nitrógeno atmosférico, por producir carbono como parte de la fotosíntesis, por facilitar la retención y el intercambio de agua, por oxigenar al ambiente, por posibilitar la interacción de la biodiversidad (flora, fauna y microorganismos), y por proveer diversos bienes y servicios ecosistémicos a la gente. Algunos no ven esto porque es parte de la acción natural del ecosistema, pero representa un valor incalculable para el equilibrio ambiental y la vida del ser humano.



CAMBIOS


— ¿Cuáles son los principales cambios que se han operado o se están operando en la cobertura vegetal de los Andes, como consecuencia del calentamiento global y el cambio climático, aparte de las conocidas intervenciones humanas, Dr. Young?

— Primero, los sistemas acuáticos y de humedales están cada vez alterados por el retroceso glaciar o desglaciación, lo cual es un efecto directo. Pero también hay muchos cambios indirectos. Por ejemplo, el aumento de las especies leñosas (arbustos), en desmedro de las herbáceas (pastos), probablemente asociado al incremento de la temperatura y el contenido de dióxido de carbono; lo que altera los procesos de fotosíntesis. También la descomposición vegetal cambia, resultando en alteraciones de las cantidades de carbono guardadas en los ecosistemas.

— ¿Cuál es el motivo de estas modificaciones?

— Los ecosistemas andinos cambian porque están directamente afectados por la desglaciación y los procesos afines. Pues los hielos permanentes están desapareciendo, lo cual abre espacios para que las plantas puedan colonizarlos, trepando más arriba.

Es un efecto directo del calentamiento global: a mayor temperatura, menos hielo, por lo cual las plantas tienden a ocupar ese espacio. Cuando desaparece el agua de los glaciares, cambia toda la hidrología: desde los lagos, lagunas y ríos hasta los acuíferos y el mar.


—¿Qué pasaría —y más o menos en cuánto tiempo— si los peruanos no hacemos nada por reaccionar ante ello?

— Desde mi punto de vista, hay que priorizar el criterio de sostenibilidad como base de los modelos económicos de desarrollo. Pero como aun así la dinámica de los ecosistemas tiende a seguir cambiando, debemos considerar también que los modos de producción y extracción de recursos naturales tienen que adaptarse a estos cambios. Y este proceso tiene que empezar hoy, que mañana será tarde.

—No hay tiempo que perder.

— Es imprescindible la intervención humana creativa y responsable, porque la naturaleza va a seguir cambiando. Lo racional es comprender su tendencia, incluso para aprovecharla.

—¿Por dónde empezar la intervención?

—Lo más importante es tener herramientas científicas para predecir los cambios, como consecuencia del calentamiento global, con el fin de anticiparse a los mismos y facilitar la adaptación en los nuevos escenarios ecológicos.




FORESTACIÓN


—¿Todas las plantas se están yendo a altitudes mayores?

—Lo complicado en el Perú es que unas especies responden a las temperaturas y otras a la humedad. Este caso es más crítico en los Andes, porque a veces ir más arriba no significa encontrar más humedad, sino todo lo contrario. Entonces, algunas especies van a tener que bajar. Aún más, varias especies que hoy viven juntas, dentro de algunos años tendrán que separarse.

— ¿Cuáles son los principales desafíos y oportunidades que nos plantea este proceso?

— El principal desafío es que simplemente no tenemos conocimientos científicos de base y los recursos humanos necesarios para responder con eficiencia al cambio. Y la principal oportunidad sería dar un valor a los servicios ambientales e incluir a éstos en los planes de desarrollo local, regional y nacional.

— Como en los últimos 44 años ha desaparecido el 43% de nuestros nevados y glaciares, los cuales hoy nos proveen el 70 % del agua que requerimos en el largo período de estiaje, algunos consideran que una de las alternativas más prácticas para ir sustituyendo a este papel de esas formaciones de hielo, es reforestar al máximo posible las pendientes altoandinas, aplicando tecnologías de retención de lluvias para dar humedad a los espacios arborizables y arborizados. ¿Cree Ud. que este planteamiento es acertado?

— Lo fundamental es usar el agua en forma racional y efectiva. La reforestación es una oportunidad; pero que debe considerar cuidadosamente el manejo de las cabeceras de cuencas. Pues también la vegetación natural no boscosa de puna es muy efectiva como actor en el ciclo hidrológico.

— ¿A qué especies deberíamos dar prioridad en un esfuerzo de esta índole?, y

—A las especies nativas. Son éstas las que están plenamente adaptadas a las condiciones edáficas y climáticas del ecosistema andino; por lo que proveen —incluso— hábitat a la fauna silvestre.

—¿Qué experiencias internas o externas que Ud. conoce podrían servirnos como referencias o modelos para asegurar el éxito de un programa nacional en conservación, manejo y mejora de cuencas?

— Hay experiencias muy interesantes en Colombia, donde combinan estudios del impacto climático futuro con decisiones prácticas sobre qué especies forestales deben sembrarse, ahora considerando la tendencia del clima y las características de los bosques en el futuro. Hay también experiencias valiosas en otros países montañosos que han identificado especies amenazadas por el cambio climático, para intervenir con prácticas de asistencia a la migración de éstas y así posibilitar su continuidad, mediante los gradientes ambientales.


QUÉ HACER


— ¿Qué deberíamos hacer los peruanos sensibles y responsables para aprovechar los estudios realizados por usted y las instituciones a los que pertenece, con el fin de maximizar la prevención, la mitigación y la adaptación frente al cambio climático en los Andes?

—Mi opinión sería informarse de lo que está pasando. En este sentido, la información científica indica cambios rápidos y que también éstos irán cambiando en el futuro. Ante esto, la sociedad tiene que responder, no simplemente esperar. Pero adaptarse o mitigar los efectos del cambio en disponibilidad de agua y cantidades de dióxido de carbono en el atmósfera requiere discutir también prioridades para el desarrollo de la sociedad. Llega a ser una cuestión de valores y decisiones sobre qué ruta tomar. La información científica es útil, pero las decisiones deben salir de discusiones mucho más amplias.

—¿Qué instituciones y científicos peruanos podrían liderar —según su punto de vista— el proceso de adaptación de los Andes ante el cambio climático?

— Los cambios globales (no sólo climáticos, sino también socioeconómicos) están afectando a todos los sectores de la sociedad. Muchas oportunidades para adaptarse podrían presentarse, por ejemplo, en cómo vivimos en las ciudades o cómo educamos a los niños. Responder a esto no es tarea de sólo el Ministerio del Ambiente, es tarea de todos los ministerios; incluso más crucial para los que ven los sectores de economía, alimentación, energía, salud y educación. Es importante, también que los científicos puedan estudiar toda la complejidad de los ecosistemas en relación con los cambios globales. Pero hacer estudios de calidad requiere inversión en bibliotecas, laboratorios y otros elementos básicos, así como en los estudiantes. Muchas veces no podemos avanzar con la planificación ambiental sólo por falta de líneas de base y estudios elementales. Algo tan sencillo como pruebas de germinación de semillas de árboles andinos o estudios sobre la polinización de sus flores, son estudios indispensables que también deben estar al alcance de los estudiantes, como base para sus proyectos de tesis.


Versión Original en: Revista Agronoticias

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