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sequía 




Laura Chaparro
 
La amenaza es muy real: según los especialistas en desertificación de las Naciones Unidas, dentro de solo quince años, la escasez de agua en lugares áridos y semiáridos podría desplazar a unos setecientos millones de personas en el planeta, cifra que multiplicaría por 175 el número de refugiados que ha dejado hasta el momento la actual guerra de Siria. Por su parte, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés) alerta de un mayor riesgo de sequías, inundaciones e incendios forestales en Europa, debido a los efectos del cambio climático.

La falta de agua afecta ya a un 40 % de la población mundial, una cifra que podría superar el 60 % en 2050. En silencio, sin acaparar grandes titulares, las sequías se van extendiendo por más territorios, dejando a su paso aridez y hambrunas. Por su impacto socioeconómico a medio y largo plazo, son el desastre natural más dañino del planeta: han generado unas pérdidas directas de más de 70.000 millones de euros en el siglo XX, y más de dos millones de muertos entre 1960 y 2014, según datos de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica.

El calentamiento global se ha convertido en el mejor aliado de este fenómeno, que se incrementará en el futuro. Sin ir más lejos, en España, especialmente en la mitad sur y Levante, las precipitaciones podrían reducirse un 30 % a finales de siglo, y las temperaturas subir de media hasta 4 ºC en invierno y 6 ºC en verano. “Es probable que el calentamiento afecte a la frecuencia de las sequías en las regiones mediterráneas.

Sobre todo, aumentarán las de corta duración”, avanza Gerardo Benito. Este investigador del CSIC participó junto a más de ochocientos científicos en la redacción del último informe del IPCC. El texto recuerda que somos los responsables directos de estas transformaciones perjudiciales, puesto que las emisiones de gases de efecto invernadero y otros efectos generados por la actividad humana han acelerado el aumento de temperaturas.

“España está preparada para afrontar sequías climáticas de corta duración como las apuntadas por el IPCC –dice Benito–, pero las sequías hidrológicas y agrícolas se pueden agravar por el aumento de la demanda hídrica de los sectores turísticos y agrícolas, focalizados en zonas mediterráneas deficitarias de agua”.

La principal diferencia entre estos tres tipos de sequías citadas por Benito radica en sus consecuencias. La climática o meteorológica comienza siendo un fenómeno atmosférico que conlleva la escasez temporal de agua, fruto de la falta de precipitaciones en un territorio determinado. Los efectos se van manifestando, de forma gradual, en una reducción de los recursos hídricos disponibles –sequía hidrológica– y en una disminución de las cosechas –sequía agraria–.

El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, anima a los Estados a que usen métodos preventivos antes de que lleguen los daños: “El coste de la prevención es mínimo en comparación con el del socorro en casos de desastre. Debemos pasar de la gestión de las crisis a la prevención de las sequías y el fomento de la resiliencia”. Este último concepto se refiere a la capacidad de adaptarse a situaciones adversas. Cuanto más resiliente sea una región, menos daños sufrirá y mayor capacidad tendrá para hacer frente a cualquier circunstancia extraordinaria.

En el caso de la sequía, la resiliencia pasa por que el país afectado cuente con métodos de prevención, ya que algunos tipos de escasez hídrica se pueden identificar antes de que lleguen, gracias a la predicción meteorológica. Como explica Antonio Mestre, jefe del Área de Climatología y Aplicaciones Operativas de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET­), “se usan modelos de predicción a medio plazo para sequías de corta duración, y otros de predicción mensual y estacional, aunque estos resultan menos precisos”. Estos modelos realizan proyecciones sobre las tendencias de las precipitaciones medias.

El IPCC utiliza otras ayudas para sus pronósticos: modelos climáticos que generan escenarios sobre el aumento medio de los periodos de sequía durante las próximas décadas. “No se pueden realizar predicciones sobre la ocurrencia de una sequía en un año concreto”, admite Benito. También hay herramientas estadísticas, como la creada por la Universidad de California en Irvine. Su sistema global de monitorización y predicción de las sequías (GIDMaPS, por sus siglas en inglés) brinda información casi en tiempo real y hace proyecciones de hasta tres meses, en función de diferentes índices de precipitación o humedad.

Los sistemas de alerta temprana son muy eficaces en la prevención, ya que evalúan las condiciones de escasez de lluvias de una región en un periodo de tiempo y sus efectos sobre la humedad del suelo. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), uno de los mejores de este tipo es el desarrollado por AEMET en España. Esta agencia realiza un seguimiento y evaluación continuos de la sequía meteorológica a nivel nacional, con una información que se actualiza de forma mensual, basada en el índice de precipitación estandarizado (SPI por sus siglas en inglés). Este indicador representa las desviaciones de precipitaciones respecto a la media en periodos de un mes a tres años.

“Mediante el análisis del SPI, AEMET colabora en la valoración y la detección temprana de la sequía; y también lleva a cabo el seguimiento diario de los valores de la humedad del suelo para todo el territorio nacional”, informa Mestre. La actualización diaria de este balance hídrico permite generar mapas de la cantidad de agua disponible en el suelo, para así detectar posibles anomalías.

Otro sistema de monitorización eficaz es el estadounidense, llamado NIDIS. “Funciona muy bien a nivel local, pero falla en la coordinación entre los estados del país”, matiza José Luis Camacho, funcionario científico de la división de Meteorología Agrícola de la OMM.

Echar la vista atrás contribuye a precisar los análisis actuales. Un grupo de científicos de la Universidad de California en Irvine ha medido la presencia de olas de calor y sequías en Estados Unidos en el último medio siglo. Ambos fenómenos se dieron simultáneamente con más frecuencia entre 1990 y 2010, sobre todo en el sur y el oeste del país. “Nuestro trabajo ayuda a comprender cómo ha cambiado el clima en el pasado”, asegura Amir AghaKouchak, uno de los autores de la investigación, publicada en la revista PNAS.

Este científico cree que el estudio de los sucesos climáticos pretéritos es el primer paso para crear planes de mitigación de los posibles daños futuros. “Los científicos deberían trabajar con los políticos para desarrollar estrategias razonables”, propone AghaKouchak.




Esta estrategia de investigación de lo ya ocurrido es aplicable a España. Ha transcurrido ya un cuarto de siglo desde la sequía que fue una de las más importantes de nuestra historia reciente y dejó secas cientos de miles de hectáreas. El fenómeno se prolongó durante un lustro largo y provocó que se trasladaran a la costa mediterránea y las islas Baleares las desaladoras habituales de las Canarias, como medida de emergencia para garantizar el abastecimiento de agua.

Según Ramón Llamas, catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid y director del Observatorio del Agua, “el análisis posterior mostró que en los periodos de sequías prolongados –de más de tres años–, los sistemas de embalses se colapsan. En cambio, los regantes con aguas subterráneas no tienen problemas”. En su opinión, hoy ha mejorado el uso conjunto de estas aguas y el alternativo de las del subsuelo en épocas de escasez, “pero no lo suficiente”.

La sequía española de los 90 demostró que si hay años en los que llueve menos de lo normal, algunas regiones, especialmente del centro, sur y este del país, se quedan sin agua para garantizar el abastecimiento. “Se reveló la debilidad de nuestro sistema de gestión hidrológica ante una gran sequía”, recuerda Jorge Olcina, catedrático de Análisis Geográfico Regional en la Universidad de Alicante. Un cuarto de siglo después, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente sigue estando al mando de la lucha contra este problema, pero, como señala Camacho, “la gestión la llevan las confederaciones hidrográficas y algunas comunidades autónomas que tienen competencias exclusivas en esta materia”.

Este sistema fue diseñado en los años 80, aunque en España encontramos ejemplos históricos similares: el Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia, que remonta su origen a los tiempos de al-Ándalus, fue pionero en la resolución de los conflictos relacionados con el agua.

“Hay cultura, medios y tradición, pero nos falta un plan nacional”, subraya Camacho. Los expertos consultados coinciden en que el actual Plan Hidrológico Nacional no es suficiente para gestionar las sequías. “No podemos seguir ofreciendo cada verano el espectáculo lamentable de las guerras del agua. Si las hay es porque la planificación y la gestión no se han hecho bien”, denuncia Olcina.

Siguiendo las directrices internacionales, este nuevo plan debería basarse en la sostenibilidad hídrica y territorial, lo que pone en cuestión mantener cultivos que demandan mucha agua pero no son rentables, o trasvasar agua para urbanizaciones mal planificadas y campos de golf. Se calcula que un turista consume hasta el doble de agua que un residente habitual, con el consiguiente desequilibrio que eso genera en zonas de por sí ya deficitarias.

Otra iniciativa que ayuda a una gestión hídrica más eficiente implica la utilización de aguas depuradas. “¿De qué sirven si no las aprovechamos para regar zonas verdes, cultivos agrícolas o campos de golf?”, se pregunta Olcina. Los científicos recuerdan que es clave adaptar las sociedades al clima más extremo que nos espera para que los efectos dañinos sean los mínimos. “Los intentos son muy tímidos en España y se han basado en el fomento de energías alternativas y la movilidad sostenible de las ciudades”, afirma este profesor.

No muy lejos de aquí, en el continente africano, la desertificación aumenta a un ritmo creciente, y las previsiones son pesimistas para el futuro cercano. El devastador terremoto y posterior tsunami que azotó las costas de Indonesia en diciembre de 2004 se cobró la vida de más de 200.000 personas. Veinte años antes, otra desgracia mucho más silenciosa acabó con 300.000. El país era Etiopía, y la culpable, la sequía de 1983.

Ubicado entre el desierto del Sáhara y la sabana sudanesa, el Sáhel figura entre las regiones del mundo que más padecen por la falta de agua. Sin embargo, las últimas crisis hídricas han afectado más a Kenia y el Cuerno de África –Etiopía, Somalia, Yibuti y Uganda–. Más de quince millones de personas han sufrido la reciente crisis alimentaria que originó la falta de lluvias continuada.

“Más allá del factor climático, se deben considerar los conflictos en la mayoría de los países del Sáhel y el Cuerno de África, que crean inestabilidad, con miles de refugiados sin hogar, migrantes y falta de alimentos”, declara desde Dakar (Senegal) Emmanuel Seck, representante de África en la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y responsable de programa de la ONG africana ENDA. La carencia de recursos económicos de ese continente provoca que no existan infraestructuras básicas para la reserva de agua, ni tecnología agraria que permita que los cultivos sean más eficientes, lo que deriva en hambrunas frecuentes.

Fuente: https://www.muyinteresante.es/naturaleza/articulo/la-tierra-se-esta-quedando-seca-seca-451450874246
 





Sarah Romero

Un equipo de científicos liderados por Tom Gleeson de la Universidad de Victoria (Canadá) junto a otros investigadores de la Universidad de Texas (EE UU), la Universidad de Calgary (Canadá) y la Universidad de Gotinga (Alemania), han elaborado un mapa mundial de las reservas totales de aguas o acuíferos subterráneos de la Tierra. El estudio ha sido publicado en la revista Nature Geoscience.

Basándose en los datos de las reservas totales de aguas subterráneas de nuestro planeta, con más de 40.000 modelos de agua subterránea y datos de cerca de un millón de cuencas, los expertos han descubierto que menos del 6% de las aguas subterráneas en los dos kilómetros superiores de la masa de la Tierra, nuestra historia hídrica más moderna, es renovable dentro de un curso de la vida humana.

“Esto no se había conocido antes. Ya sabemos que los niveles de agua en las porciones de los acuíferos están cayendo. Estamos usando nuestros recursos de agua subterránea muy rápido, más rápido de lo que están siendo renovados”, explica Gleeson, líder del trabajo.

Este porcentaje tan bajo se debe a la creciente y continua demanda global de agua, que está provocando una sobreexplotación de estos bienes naturales tan necesarios y preciados para el ser humano.

Finalmente, la estimación global de agua subterránea en el mundo es de casi 23 millones de kilómetros cúbicos, de los que 0,35 millones de kilómetros cúbicos tienen menos de 50 años de edad. Los mayores acuíferos se encuentran fundamentalmente en la cuenca del Amazonas, el Congo, Indonesia, América del Norte y Centro América.

Este agua es un recurso más renovable que las que se encuentran a mayor profundidad y son más antiguas pero a causa de su ubicación también son más vulnerables tanto al cambio climático como a la contaminación provocada por el hombre. Gracias a este trabajo, podremos saber cuánta agua se está agotando y cuánta hay, lo que nos llevará a deducir cuánto tiempos queda en el planeta hasta que se acabe este agua.

Fuente: https://www.muyinteresante.es/naturaleza/articulo/un-mapa-mundial-del-agua-en-la-tierra-841447762082


NASA




Norberto Ovando

El ser humano está en medio de toda la naturaleza, como un integrante de la misma y no como un ser dominador y explotador de las riquezas naturales” - Rodolfo Pocop Coroxon – Maya Kaqchiquel

Más de la mitad de las reservas de agua dulce bajo la superficie terrestre destinadas a cubrir las necesidades vitales de cientos de millones de personas se están agotando, según datos del sistema de satélites GRACE de la NASA.


Los investigadores utilizaron los satélites GRACE de la NASA para tomar medidas precisas de los acuíferos subterráneos del mundo. Los satélites detectaron cambios sutiles en la atracción gravitacional de la Tierra, observando donde el peso más pesado del agua ejerció un mayor tirón en la nave espacial en órbita. Se registraron ligeros cambios en los niveles de agua de los acuíferos durante una década, de 2003 a 2013.

“Esta ha sido realmente nuestra primera oportunidad de ver cómo estos grandes embalses cambian con el tiempo”, dijo Gordon Grant, hidrólogo investigador en la Universidad Estatal de Oregón, que no participó en los estudios.

Agua vital oculta

La salud de los acuíferos del mundo varía ampliamente, dependiendo sobre todo de cómo se usaron y se utilizan actualmente.

Los acuíferos subterráneos suministran el 35 por ciento del agua utilizada por los seres humanos en todo el mundo. Los científicos habían sospechado durante mucho tiempo que los seres humanos estaban gravando el suministro de agua subterránea del mundo, pero los datos de la NASA fueron la primera evaluación detallada para demostrar que los principales acuíferos están luchando para mantenerse al día con las demandas de la agricultura, el crecimiento de la población, el turismo termal mal desarrollado y las industrias como la petrolera y minería.

Los acuíferos pueden tardar miles de años en llenarse ya que se recargan lentamente con agua de deshielo y lluvias.

Veintiuno de los 37 acuíferos más grandes del mundo han superado sus puntos de inflexión en la sostenibilidad, lo que significa que durante una década, período que duró el estudio, se eliminó más agua que la velocidad natural de recarga. Trece acuíferos disminuyeron a tasas que los situaron en la categoría más problemática. Los investigadores dijeron que esto indicaba un problema a largo plazo y que es probable que empeore a medida que crece la dependencia del agua proveniente de los acuíferos.

Acuífero Guaraní

El Acuífero Guaraní es un importante cuerpo hídrico subterráneo transfronterizo formado en la era Mesozoica. Se trata de un conjunto de rocas arenosas que está por debajo del nivel del terreno que tiene agua en sus poros y fisuras. Estas rocas se depositaron allí entre 245 y 144 millones de años atrás.

Sus dimensiones son fabulosas: supera en tamaño a España, Francia y Portugal juntas.

Un reporte del Diario El Pueblo de 2014, destacaba que ya se anunciaba el peligro de colapso, un hecho denunciado por un número indiscriminado de pozos de aguas termales que pierden inútilmente una importante cantidad de agua a diario, la cual se va a los ríos.

Tan solo en Brasil, donde el acuífero se extiende unos 840 mil kilómetros cuadrados, abastece a más de 300 poblados, entre los cuales se incluye a unos 6 millones de habitantes de Sao Paulo.

En Argentina, con sus 225 mil kilómetros cuadrados y Uruguay, con 45 mil, además de los pozos de agua potable, hay numerosas perforaciones de agua termal y otras para la plantación de arroz.

Sobre la situación del acuífero, el reporte explica que el volumen total de agua se estima en unos 30.000 km³. Sin embargo, las reservas explotables son de unos 2.000 km³/año, y la recarga en los lugares en que aflora es de solo 5 km³/año.

El geólogo uruguayo, Jorge Montaño, señaló que “en cuestión de 10 años la salinización del acuífero había aumentado en forma significativa, por lo que ahora podría haberse agravado el tema”, advirtió.

El titular de la cátedra de Hidrogeología de la Universidad de Buenos Aires, Dr. Miguel Auge, advirtió a medios de comunicación que “es urgente frenar la explotación masiva e intensiva del Acuífero, inclusive para baños curativos”.

El Acuífero Guaraní que hoy los investigadores de la Universidad de California, ponen en alerta roja porque pierde más agua de la que recibe, tiene un pronóstico sombrío.

Conclusión

“La situación es bastante crítica”, dijo Jay Famiglietti, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en California e investigador principal de los estudios dirigidos por la Universidad de California en Irvine y agregó, NO SE SABE CUÁNTO QUEDA “Las mediciones físicas y químicas disponibles son simplemente insuficientes teniendo en cuenta la rapidez con que estamos consumiendo las reservas de agua subterránea del mundo, necesitamos un esfuerzo global coordinado para determinar la cantidad que queda”.

El volumen total de agua subterránea es probablemente mucho menor que las estimaciones rudimentarias hechas hace décadas.

Fuente: NASA/AAPN

Prof. Norberto Ovando
Presidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales - AAPN –
Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas - WCPA –
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza - IUCN
La zona de captación de la represa de Katse, en Lesotho, llega hasta Sudáfrica. Crédito: Campbell Easton/IPS.


JOHANNESBURGO, 29 may 2017 (IPS) - En el marco de la peor sequía del siglo, los sudafricanos inician este martes 30 un proceso de consultas globales para ponerse de acuerdo sobre el valor del agua, como forma de asegurar un uso más igualitario de este recurso finito.

Ministros, funcionarios, representantes de la sociedad civil, de empresas y de organizaciones regionales locales se reunirán fuera de Johannesburgo para comenzar el proceso de consultas de alto nivel llamado “Iniciativa de Valoración del Agua”.

El Grupo de Alto Nivel sobre Agua, convocado por primera vez por el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, y luego por el anterior secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon (2006-2016), está integrado por 11 jefes de Estado y de gobierno y un asesor especial, quienes asumirán el liderazgo necesario “para promocionar una forma integral, inclusiva y colaborativa de desarrollar y gestionar los recursos hídricos y mejorar los servicios de agua y saneamiento”.

El principal objetivo del grupo es garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos, como señala el sexto de los 17 Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS), así como contribuir al logro de las otras metas, que dependen del desarrollo y de la gestión de los recursos hídricos.

Los integrantes del grupo son los gobernantes de Australia, Bangladesh, Holanda, Hungría, Jordania, Mauricio (uno de los presidentes), México (uno de los presidentes), Perú, Senegal, Sudáfrica y Tayikistán.

La consulta sudafricana que se comenzará este martes 30, será la primera de otras que se realizarán en México, Senegal, Tayikistán y Bangladesh, antes de la presentación de la Semana Mundial del Agua en Estocolmo, que se celebrará en agosto.

El secretario ejecutivo de la Asociación Mundial para el Agua (GWP, en inglés), Rudolph Cleveringa, explicó que al ser la primera de una serie de consultas, es de esperar que la reunión en Sudáfrica “fije el tono y el ritmo” del proceso.

“Sudáfrica está extremadamente comprometida con la agenda del agua. Este país pasó de tener una política de agua basada en el apartheid a un enfoque de derechos humanos. Estamos deseosos de ver al país liderar no solo desde la perspectiva de Sudáfrica, sino también de África austral”, acotó Cleveringa.

Al mencionar su participación en el grupo de alto nivel, cuando presentó el presupuesto al parlamento, el 26 de este mes, la ministra de Agua y Saneamiento de Sudáfrica, Nomvula Mokonyane, declaró: “el agua no conoce fronteras y puede ser un catalizador social, de la seguridad y económico, tanto a escala nacional como internacional”.

Al anunciar la reunión de este martes, que organiza su país con la GWP y el Consejo de Ministros de Agua Africanos (Amcow), Mokonyane dijo que la iniciativa “apoyaría a los países para mejorar la creación de empleo a través de inversiones en infraestructura hídrica y en la industrialización”.

En la reunión se presentará el borrador de principios que señala: “explicitar todos los valores del agua le da reconocimiento y voz a dimensiones que fácilmente pueden pasarse por alto. Esto es más que un análisis de coste-beneficio y es necesario tomar decisiones colectivas y compensaciones. Es importante encaminarse hacia soluciones sostenibles que superen las desigualdades y fortalezcan las instituciones y la infraestructura”.

El inicio del proceso se da en un momento en que la provincia de Cabo Occidental fue declarada área de desastre debido a la sequía que redujo el agua en las represas hasta un nivel de crisis. La municipalidad informó que la represa principal estaba en 20,7 por ciento de su capacidad, y que quedaba 10,7 por ciento para el consumo.

Por su parte, la ministra señaló que es la “peor sequía de los últimos 100 años y la más grave de Cabo Occidental en los últimos 104 años”.

“Esta sequía no solo afectó a Sudáfrica, sino al resto del mundo debido al recalentamiento global y al cambio climático”, declaró. Le llevará por lo menos entre dos y tres año a Cabo Occidental recuperarse, añadió.

La jefa de gobierno de Ciudad del Cabo, Patricia de Lille, dijo que la ciudad aumentará los programas de agua de emergencia en los próximos meses con iniciativas como nuevas perforaciones y la posibilidad de desalinización.

También subrayó la necesidad de asociaciones público-privadas. “Debemos innovar y diversificar nuestros mecanismos de financiación, y esos esfuerzos necesitarán de una asociación con el sector privado”, arguyó De Lille.

La municipalidad impuso restricciones de nivel cuatro, uno antes del de emergencia.

La directora general del Proyecto de Excedente de Personas, Herschelle Milford, cuya organización trabaja para colaborar con la reforma agraria, dijo que las autoridades responsabilizaron a la inmigración por la crisis de agua en Ciudad del Cabo.

“Sin embargo, el mayor consumidor de agua es la industria, seguida de la agricultura y luego de los hogares”, precisó. Eso requiere un diálogo sobre cómo compartir el recurso de forma más equitativa entre todos los usuarios.

El agua es mucho más que solo la cuestión de acceso. “La distribución del agua siempre fue un punto a defender en el debate sobre la reforma agraria. No puede haber ninguna transformación graria sin reforma del agua”, subrayó.

Cleveringa indicó que los debates se generaban a partir de diálogos internacionales de muy alto nivel hacia discusiones a escala local. Con ese fin, el borrador de principios ofrece una variedad de perspectivas sobre cómo valorar el agua.

En el diálogo sudafricano participan numerosos ministros, pero también realizarán sus aportes la secretaria ejecutiva de la Comunidad para el Desarrollo de África Austral (SADC), Stergomena Lawrence Tax, y representantes de varias organizaciones como Oyun Sanjaasuren, presidenta de la GWP, y Akinwumi Adesina, presidente del Banco de Desarrollo Africano.

El director de agua de la SADC, Phera Ramoeli, dijo que la valoración del agua era un elemento fundamental de la gestión del recurso, pues permitía implementar “políticas y planificar en todo el ámbito de desarrollo”.

“La región de la SADC tiene 15 cursos de agua compartidos, que representan 70 por ciento de todos los recursos renovables de agua disponibles. Si se gestionan de forma correcta y se financian como corresponde, garantizarán la continua disponibilidad de esos recursos para las actuales y futuras generaciones y para las diversas necesidades y usos que requieran agua”, observó.

El agua está presente en varios puntos de la producción de valor, como en el procesamiento agrícola y de minerales, en la industria farmacéutica, en la generación de energía y hasta en la salud, apuntó.

“Valorar el agua es importante porque garantizará que la gestión del recurso hídrico, el desarrollo, la conservación y el monitoreo reciban un parte apropiada del presupuesto nacional”, añadió Ramoeli.

“Dejamos atrás una forma de valorar el agua solo en función de su interpretación fiscal. No solo la miramos en términos de cuánto cuesta, sino que vamos más allá de ese enfoque utilitario”, explicó Cleveringa.

“Los principios de Bellagio (para implementar iniciativas de desarrollo sostenible) demuestran que hay algo más aparte de ese enfoque y esperamos que estas consultas encaminen la discusión”, acotó.

“El valor del agua se trata básicamente de tomar decisiones”, indicó. Eso requiere “no solo de un enfoque transversal, sino también de toda la sociedad puesta en la valoración del agua”, añadió.

Los diálogos deberán generar un debate abierto sobre los valores del agua, así como conseguir aportes regionales para los principios de Bellagio.

Alrededor de la mitad de las consultas ocurren en ámbitos fuera de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y están encabezadas por el Sur Global.

“Eso fija el tono correcto para su aceptación en múltiples niveles”, sintetizó Cleveringa.

Traducido por Verónica Firme

FUENTE: http://www.ipsnoticias.net/2017/05/valorar-el-agua-mas-alla-del-dinero/

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